domingo, 3 de junio de 2012

Organización militar y armas en Al-andalus


Conocemos mal la organización militar de la España mora. No abundan las noticias sobre ella. Los sirios, venidos a España con Balch, habían recibido en Iqta, es decir, como beneficios militares, una parte de las contribuciones debidas por los cristianos que habían capitulado. El disfrute de tales feudos les obligaba a acudir a la guerra, al primer llamamiento del emir, agrupados según la tribu a que pertenecían. Pero pronto dejaron de merecer la confianza de los soberanos por su intervención en las discordias civiles y Abd al-Rahman I comenzó a formar un ejército de mercenarios (haxam) reclutados especialmente entre los beréberes africanos.



Estaban inscritos en el diwan wa-l-kitba o registro militar de los guerreros a sueldo. Al-Hakam I prosiguió la política de su abuelo y organizó incluso cuerpos permanentes de caballería, que tenía acuartelados junto a su alcázar. Después para atraerse mas a las tropas sirias del ejército regular o chund, empezaron éstas a ser recompensadas con pagas extraordinarias, cuando salían a campaña. El deber guerrero pesaba sin embargo sobre todos los habitantes de Al-Andalus. Muhammad dispensó del mismo a los moradores de Córdoba y su distrito, de entre los cuales sólo participaron en adelante, en las expediciones, los voluntarios que debían acudir a la guerra santa. El gran historiador Ben Hayyan nos ha conservado las cifras exactas del número de jinetes del chund que, a mediados del siglo IX, acudían, por cada uno de los distritos militares, a las expediciones estivales contra los reinos cristianos.



Esta organización, basada en el deber feudal de los chund sirios, en las numerosas fuerzas mercenarias o haxam, en la obligación militar de las masas y en la espontánea asistencia de los voluntarios participantes en la guerra santa, duró hasta las reformas de Almanzor. Según Albornoz, los ejércitos musulmanes del siglo VIII se componían en general de un número cuatro veces mayor de infantes que de jinetes. Los beréberes tenían mayoría de infantes y minoría de jinetes. En España existían tres razas de caballos nativas: el asturcón, pequeño y resistente; el thueldon de tamaño mediano y otro de nombre desconocido que era grande, de forma poco elegante, de espalda hundida y fea grupa. Todos ellos demostraron ser desde tiempo inmemorial eficaces monturas de guerra.



Sólo los oficiales árabes o sayyid (jefes tribales) montaban a caballo. Un caballo costaba mas de siete camellos o 40 piezas de oro en Arabia. Cuando los fieles islamitas emprendieron la conquista del mundo, apenas si podían también cubrir sus cuerpos con coseletes y con yelmos, manejar largas lanzas y protegerse con escudos. En camello llevaban 15 siglos combatiendo los árabes del siglo VIII. Cuando los griegos disparaban flechas envenenadas contra las cabalgaduras de los árabes, éstos preferían retirarse del combate a ver morir, sin remedio a sus carísimas bestias. Tariq llevaba un ejército de peones y escasísima caballería. Al saber Rodrigo, del desembarco de los árabes, envió contra ellos a su ejército; pero los invasores le vencieron y le dieron muerte, y con ésta victoria sobre la caballería visigoda, creció la fuerza de los musulmanes y los infantes pudieron cabalgar y extender, así, el círculo de sus incursiones en el país que atravesaban. Muza trajo consigo escasas fuerzas de caballería. De los 40.000 soldados de las tropas árabes en África que lucharon contra los beréberes, menos de 800 eran caballería. En Siria se criaban caballos.



En el siglo VIII se usaron mulas para transportar peones. Ibn Hawqal se burlaba durante el siglo X, de los jinetes andaluces, y decía que no sabían apenas montar sobre caballos. En la segunda mitad del siglo VIII, son raras las armaduras entre los islamitas. Mientras se habla de lanzas y espadas con frecuencia, sólo se alude una vez a coseletes, ello para contarnos cómo los sirios de Baly llegaron a tal estado de miseria, durante el sitio de Ceuta por los berberiscos africanos, que atravesaron el estrecho, abrigados sólo por sus harapientos ropajes y lorigas. Protegían sus cabezas con turbantes, a veces convertidos en banderas. La caballería hispano sarracena siguió siendo ligera en los siglos IX-X. Las crónicas consignan el caso extraordinario de un caballero cubierto de armas defensivas solidísimas: el gobernador musulmán de la plaza de Narbona, habituado, sin duda, a luchar con los guerreros francos. Según Ibn Hudauyl, los distintos tipos de ataques precisaban de la montura unas características particulares, de modo que era preferible


“Usar yeguas para algaras y expediciones nocturnas, es decir para ataques por sorpresa. Los sementales son mas convenientes cuando se entabla combate por líneas, se mantiene una posición defensiva, han de hacerse marchas, guerrear, y otras acciones marciales descubiertas. Los caballos castrados se eligen para emboscadas y para ir en vanguardia, porque resisten mas y son capaces de mantenerse mas tiempo en tensión”. 


Cuenta el cronista andalusí Ibn Hayyan que Al Hakam II era reacio a instalar tropas beréberes en Córdoba dada la aversión que les tenía. Pero, una vez permitida su presencia en la corte, se asomó cierto día desde la alcazaba de la Dar al Rujam (casa de mármol), en cuyo patio hacían alarde los soldados los días en que recibían las pagas, para completar a los jinetes bereberes, cuando evolucionaban jugando, y no les quitaba ojo, lleno de asombro.  



Mirad –decía a los que le rodeaban- con que naturalidad se tienen estas gentes a caballo. Parece que es a ellos a quienes alude el poeta cuando dice: Diriase que los caballos nacieron debajo de ellos, y que ellos nacieron sobre sus lomos. ¡Que asombrosa manera de manejarlos, como si los caballos comprendiesen sus palabras!. Y los que le oían se maravillaban de la rapidez con que había cambiado de opinión respecto de los bereberes. En la estrategia militar, la doma y el dominio del caballo para lograr la victoria son vitales, así como las distintas agrupaciones, por la función específica que cada una de ellas debe llevar a cabo. Las técnicas son también básicas. Un ejemplo de éstas era el tornafuy, de origen beduino. Fue imitado y llamado de igual forma por los cristianos, y consistía en ataques bruscos y repentinas retiradas.



Todo lo concerniente al dominio del caballo en la guerra era aprendido en las escuelas de equitación de los campamentos militares, donde también se entrenaba para tal efecto. Este interés repercutió en los tratados dedicados al caballo, que solían incluir apartados para la buena monta y el dominio del animal, detalles sobre cómo darle las órdenes, la correcta colocación de las diferentes armas, la interpretación de los sonidos del animal, o consejos sobre el mejor cuidado para un mayor rendimiento en las lides, todo ello con gran profusión de detalles. No cabe duda de que el valor arquetípico del caballo, es que es el elemento fundamental e indispensable del heroísmo, de la caballería, de las gestas propias, en pro del mantenimiento del Islam, y de la expansión y triunfo de su poderío. A continuación muestro algunas citas históricas sobre el ejército andalusí:



Cuando los árabes de Siria que, por la nobleza de su nacimiento y por su amor a la gloria, eran como leones de Xara, entraron en España con Balch, su emir, los baladíes, es decir, los árabes que habían venido antes (a la península), se encontraron muy estrechos en ella. Quisieron en consecuencia que abandonaran el país tales extranjeros. Este país, decían, nos pertenece, puesto que le hemos conquistado y no hay lugar para otros. Después, viendo que los sirios no querían partir, tomaron las armas para obligarles a ello. La guerra entre los dos partidos duró hasta la llegada de Abu-l-Jattar Husam ben Dirar al-Qalbi. Habiéndose embarcado secretamente en la costa de Túnez, Abu-l-Jattar llegó de improviso a Córdoba y cuando mostró el diploma por el cual Hanzala ben Safwan, el gobernador de África, le nombraba para el gobierno de España, se sometieron a sus órdenes las dos facciones que luchaban todavía entre ellas.



Habiendo detenido a los jefes de los sirios, les forzó, como todos saben, a abandonar el país; después, queriendo impedir que la guerra civil comenzase de nuevo, proyectó establecer las tribus sirias en las provincias. Ejecutó su plan y asignó a los sirios la tercera parte de lo que producían las tierras de los cristianos. Las tribus sirias salieron entonces de Córdoba. Según Abu Marwan (Ben Hayyan) Ardabasto, conde de España, jefe de los cristianos y preceptor del jarach que debían estos pagar a los emires, sugirió tal solución.



En los primeros tiempos de la dominación musulmana era aquel conde muy famoso por su saber y su gran penetración en los asuntos políticos. Fue él quien aconsejó al gobernador alejar a los sirios de Córdoba, la capital, donde no había lugar para ellos y establecerlos en las provincias, donde vivirían como habían vivido antes en los distritos de Siria. El gobernador siguió su consejo, después de haber obtenido el consentimiento de los mismos sirios. Estableció el chund o división de Damasco en la provincia de Elvira, el de Jordán en la Rayya, el de Palestina en la de Sidonia, el de Emesa en la de Sevilla, el de Qinnasrina en la de Jaén y el de Egipto: parte en la de Beja, parte en la de Todmir.



Para su subsistencia se atribuyó a los árabes de Siria la tercera parte de lo que producían las tierras de los cristianos. Los beréberes y los árabes baladíes continuaron siendo los asociados u hospes de los cristianos, conservaron sus alquerías y no se les tomó nada. En cuanto a los sirios, cuando vieron que las tierras en que se hallaban establecidos se parecían a las de su patria, se sintieron a gusto y pronto llegaron a ser poderosos y ricos.



Sin embargo, los que de entre ellos, al llegar a España, se establecieron en lugares que les eran agradables, no abandonaron sus moradas; permanecieron allí con los baladíes y, cuando se les pagaba la soldada o era preciso ir a la guerra, se incorporaban al "chund" o división a que pertenecían. En este tiempo se les llamaba los separados. Ahmad (ben Muhammad) ben Musa (Al-Razi) dice: "En cada una de las divisiones obligadas al servicio militar, el califa nombraba ordinariamente a dos jefes-abanderados: uno iba a la guerra, otro quedaba en su casa. El primero recibía un sueldo de doscientos dinares, el segundo no recibía sueldo durante tres meses pero, al cabo de este tiempo, iba a reemplazar a su colega, perteneciera éste a su propia familia o a otra".



Los sirios que iban a la guerra-los hermanos, los hijos o los sobrinos del jefe- recibían diez dinares cada uno al fin de la campaña; el jefe se reunía entonces con el general en jefe; declaraba que personas tenían derecho a sueldo por su servicio activo y, para darle una prueba de estima, se fijaba la soldada según su declaración. Le correspondía incorporarles al ejército y distribuirles sus raciones. En cuanto a los sirios que participaban en la expedición sin pertenecer a la familia del jefe; también tenían dos jefes-abanderados; uno iba a la guerra, otro quedaba en su casa; el primero recibía una soldada de cien dinares y, al cabo de seis meses, su colega venía a reemplazarle.



Sólo los sirios estaban inscritos en el diwan o registro de las tropas que recibían pagas; estaban exentos del diezmo, era su deber esencial ir a la guerra y no estaban obligados sino al pago del impuesto de feudatarios sobre las gabelas que percibían de los cristianos. Por el contrario, los árabes baladíes pagaban el diezmo como el resto de sus súbditos. Sus familias notables participaban en las expediciones como los sirios, pero sin recibir soldada; tenían el sueldo que se ha indicado antes. Los baladíes no estaban inscritos en el diwan o registro militar sino cuando el califa, por tener que enviar dos columnas en direcciones diferentes, los llamaba en su ayuda. Había una tercera categoría formada por los sirios y los baladíes, a quienes se llamaba los reemplazantes, y que participaban en las expediciones con los mismos derechos que los súbditos del país.



De la Ihata fi-l-Tarij Gartata de BEN AL-JATIB (según versión francesa de Dozy, Recherches, I3, 78)



En esa misma fecha cuenta Al-Razi que el Imán (Abd al-Rahman) llegó a reunir en su diwan 40.000 personas entre berberiscos y esclavos, los que había ordenado comprar en todas partes; renunció a los árabes, porque la muerte del jefe de ellos, Abu Sabah, fue causa de que se separasen de su obediencia; y dominó con sus esclavos y sus tropas a España, en donde el partido de los árabes se hizo débil y en cambio el de los Omeyas adquirió mas fuerza



Del Fath al-Ándalus (trad. González, 76)



Tenía el emir (Al-Hakam) dos mil caballos, dispuestos en dos casas a la orilla del río, frente al alcázar. En cada casa había diez instructores (Arif), cada uno de los cuales tenía a su cargo cien caballos; los cuidaban, eran alimentados en su presencia, y procuraban reemplazar los inútiles a fin de que se estuviesen preparados, por si ocurría repentinamente alguna cosa a que fuese necesario acudir prontamente. Cuando había que hacer alguna expedición parecían uno solo.



Del Kitab Qudat Qurtuba de AL-JUXANI (trad. Ribera, 61).



Muhammad cuidaba los intereses de su pueblo y velaba por sus comodidades. Por ello dispensó a los cordobeses de las levas militares y del servicio de guerra obligatorio. Según Ben Hayyan, la cifra de los jinetes que formaron parte de la expedición estival contra Galicia, dirigida por Abd al-Rahman, hijo del emir, se dividía así: el cantón de Elvira, suministró 2.900; Jaén, 220; Cabra, 1800; Baga (Priego), 900; Tacorona, 297; Algeciras, 290; Écija, 1.200; Carmona, 185; Sidonia, 6.790; Málaga, 2.600; Fahs al-Ballut, 400; Morón, 1.400; Todmir, 156; Ravina, 106; Calatrava y Oreto, 387. Hay que añadir a tales cifras el número, ignorado, de cordobeses que participaron igualmente en la expedición. Tal fue el total de los guerreros que acompañaron a Abd al-Rahman, después de la supresión de la carga que había pesado hasta allí sobre los habitantes de Córdoba y de los distritos que de ella dependían. Muhammad les liberó de la obligación anual de proporcionar reclutas para las campañas de verano contra los países cristianos y les confió el cuidado de elegir ellos mismos los voluntarios que habían de partir por su gusto a hacer la guerra Santa; tal exención fue considerada como una gran merced por los favorecidos con ella, que colmaron de elogios al príncipe y se felicitaron de vivir bajo su reinado.



Del Bayan al-Mugrib de BEN IDHARI (según versión francesa de Fagnan, II, 178).



El imán debe pagar soldada (qurziqu) a las tropas regulares (chund) que están a su disposición en sus lugares de residencia y en las fronteras, donde sus habitantes no se hallan en condiciones de hacer frente al enemigo. Gracias a tales tropas tiene fuerza para someter a los fautores de revueltas y para mantener el orden. En el chund no deben figurar sino hombres escogidos entre gentes piadosas e instruídas y a la par valerosos, de los que no huyen en el combate. Deberán contarse entre ellos una proporción suficiente de descendientes de los Emigrados (muhachires) y defensores (ansares) del Profeta, de representantes de cada una de las tribus y de personajes conocidos por su ciencia y por su religión descendientes de los acham que han abrazado el Islam. Los herederos de los soldados muertos en acto de servicio o en la guerra deberán recibir una pensión suficiente, que se fijará teniendo en cuenta que han perdido la vida al servicio de los musulmanes. Los soldados inválidos o incurables recibirán una pensión que les permitirá vivir honorablemente con su familia. Esta pensión equivaldrá a la soldada de que disfrutaban, descontadas las indemnizaciones de montura, equipo y gastos de ruta.




Del Tuhfat al-Anfus de BEN HUDAIL, citando a Ben Hazm (según versión francesa de Lévi-Provençal, L Espagne musulmane du Seme, siècle, 134, nota 3).


El ejército en tiempos de Abd al-Rahman III: En todos los estados musulmanes tuvo el ejército una importancia decisiva. Era la fuerza armada que había de sostener el estado. Fue grande el despotismo militar que los primeros omeyas españoles ejercieron para sostenerlo, pues la atacaban en táctica convergente los diversos elementos sociales sometidos: españoles, berberiscos, etc. El ejército califal se componía de tres elementos, diferenciados de ordinario por los cronistas: tropas permanentes, que tenían su cuartel general en Córdoba; tropas facilitadas por los súbditos, que estaban obligados a prestar servicio militar; y tropas extraordinarias, constituídas por soldados, mercenarios, alistados por un período determinado, o con motivo de las grandes expediciones. Se llamaba a veces, diwán militar el registro o lista de los soldados afiliados con un sueldo mensual, de los inscritos regularmente para el servicio militar. Este diwán servía para intervenir los efectivos militares regulares, a los cuales se agregaban a veces las milicias auxiliares.



La reforma militar de Almanzor: El ejército de los Omeyas, que consumía una gran parte de los presupuestos del Estado, llegó a adquirir una fuerza imponente; pero los grandes califas, como Abd al-Rahman III, debieron estar siempre vigilantes para mantener estas tropas en la necesaria disciplina. Esta aristocracia militar, árabe o eslava, tomaba cada vez una parte mas activa en el gobierno y correspondía con lealtad y afecto a los honores y riquezas que los califas le prodigaban. Antes de Almanzor, el ejército estaba organizado por clanes. Mas cuando el califato recayó en la persona de un niño, Hishan II, creyó llegado el momento de satisfacer su ambición de mando y trató de dictar sus condiciones a Ibn Abi Amir: éste demostró, sin embargo, que podría pasarse sin su ayuda y reducirla a la impotencia.



Tal fue la ocasión y el motivo de la reforma militar de Almanzor, que buscó su fuerza en el apoyo de elementos mercenarios berberiscos. La reforma se hizo hacia el año 980, según datos de Ibn Idarí y de al-Maqqarí. Almanzor acabó primeramente con la antigua división de efectivos árabes, sacados de las diversas tribus repartidas por el imperio. Después organizó varios cuerpos de ejército al mando de un solo general, y aun cuando en cada uno de estos cuerpos se introdujo alguna representación de la tribu, éstas ya solo significaban escasa fuerza. Además, parece que se abolió el sistema de feudos. Para reemplazar a los efectivos anteriores aumentó el número de mercenarios, atraídos con la promesa de un buen sueldo y de otras ventajas, mas no entre los eslavos cordobeses, a los que trató de aniquilar, sino entre gentes reclutadas mas allá de las fronteras, que pronto fueron ciegamente afectos al famoso háchib.



Buscó sus auxiliares con preferencia en África, reserva inagotable de hombres, sin apego a su país, dedicados al oficio militar, que vinieron a reforzar a los elementos berberiscos que desde los tiempos de la conquista había en España. La inmigración se hizo por millares. Córdoba, con ella, se agrandó considerablemente, hasta el extremo de ser insuficientes sus arrabales y los poblados de los alrededores. La mezquita mayor hubo de ser ampliada considerablemente. Durante toda la vida de Almanzor continuó la entrada de los africanos, y así también bajo el gobierno de su hijo Almudáfar.



“Las reclutas africanas del fin del siglo X (dice Lévi-Provencal) parecen haber formado en España dos categorías bien distintas. Una se componía de contingentes berberiscos regularmente reclutados y alistados, que recibían su sueldo y llevaba el nombre de murtazika; y otra agrupaba a los voluntarios o mutawia que venían a tomar parte en las expediciones de verano. Los primeros, además del sueldo tenían derecho a participar en el botín. Los segundos, en cambio, no tenían mas que riesgos y peligros; sólo en caso de victoria se les daba una parte de lo tomado y gratificaciones en especies. La frecuencia de las expediciones emprendidas por Almanzor y por Almudáfar contra los cristianos, casi cada año, hubiera podido justificar una estancia permanente de los mutawia en España; pero parece que no era así, sino que al final de cada expedición, volvían a atravesar el mar. Hay, por otra parte, serios motivos para creer que una vez desembarcados en Africa, permanecían agrupados, listos para responder al primer aviso que viniera de Córdoba”.



También los Amiríes dieron nuevo impulso a la “guerra santa”. Entonces aparecieron en España los ribat o rábitas, establecimientos medio religiosos y medio militares, donde personas piadosas se consagraban al ejercicio de la guerra, principalmente en las regiones fronterizas.



El ribat: Había puesto Mahoma como precepto fundamental de su religión la obligación de hacer la guerra a los infieles; por eso, el Islam se lanzó a la conquista del mundo con la fuerza de las armas. Pero una vez que el Imperio se extendió a diversas tierras, era preciso guardarlo, defendiendo las fronteras. Para ello levantaron las fortalezas llamadas ribat. Cada uno de estos castillos, solía constar de un patio central con celdas alrededor, mezquita o lugar de oración, y una torre alta o almenara, que podía comunicar con otras lejanas. Al ribat, obra levantada con donativos de los fieles, acudían los musulmanes para cumplir el precepto de la guerra santa (chihad), siendo elemento casi indispensable el caballo. Allí se hacía vida espiritual, a la vez que se protegía a las tierras conquistadas. Que existió esta institución en España lo prueban los nombres de lugar que todavía quedan esparcidos por la península: en Lérida, en Albarracín, en Toledo, y sobre todo en la frontera del sur (Alcalá la Real, Jaén, Alcaudete) y en la costa del Mediterráneo (Barcelona, Tarragona, Granada, Antequera, Vélez y Málaga), así como el el célebre monasterio de la Rábida en Huelva.



La táctica habitual de estos caballeros del Islam, opuesta a la de los pueblos clásicos y cristianos que peleaban en haces compactas, era la que se llamaba rebato; un grupo de jinetes (pequeño, no en escuadrón) se arrojaba repentinamente contra un poblado o un real, robaba, y huía prestamente con el botín. La estratagema consistía en aparentar que el grupo atacador se retiraba, y cuando el enemigo se disponía a perseguirlo, se volvía bruscamente contra él causándole grandes estragos. Los cristianos llamaban a esto “rebato” y “torna huye”, traducción literal de palabras árabes, que significaban retorno y fuga. Era como una reducción de la algara, incursión en territorio enemigo sólo en busca de botín y para causar daño, sin ánimo de conquista permanente. Para éste género de luchas, el caballero, había de ir armado ligeramente: un broquel de ante, una espada y varias azagayas, era toda la impedimenta con que el caballero cargaba a su corcel, alto y ligero. Era la forma llamada luego “a la jineta”, frente a la forma clásica “a la brida”, en que el caballo, fuerte y bajo, había de resistir el peso de recias armaduras.



Los moros se reunían para el “rebato” al toque de añafiles y atambores. Los cristianos empleaban las campanas; por lo menos desde la fecha en que se escribía el Cantar del Mío Cid (comienzos s.XIII). Un repiqueteo acelerado indicaba que había de reunirse contra el enemigo, y se tocaba, bien con la campana de la fortaleza, bien con las que tenían las torres de las iglesias. De ahí vino la frase “tocar a rebato”, que aparece en textos del siglo XV.



Y cuando había que avisar a gentes mas lejanas de lo que permitiera ser oída una campana, se empleaba la luz o el humo de una fogata, encendida en torres o almenaras escalonadas, que divulgaban la llamada con rapidez. Se conocen las ordenanzas de las de la costa de Valencia, dadas en el siglo XVI, con motivo de los ataques de corsarios argelinos y turcos. Ante la amenaza del rebato, la almenara encendía tantas hogueras como barcos enemigos divisase: un atajador de la costa salía hacia Levante, y otro hacia Poniente, a comunicar el rebato, de palabra, a las torres vecinas. Si los moros desembarcaban, una hoguera continuada y firme estaba encendida, mientras que se tocaba a rebato. Cervantes en sus comedias de cautivos, y Lope de Vega, en varias de sus obras donde aparecen corsarios, muestran ser corriente, en su época, la organización de las almenaras para defensa de los continuados ataques argelinos, en los que intervenían los jinetes de la costa, guardia especial organizada para este fin.



Las expediciones militares: Se llamaban gazawat o gazúas y de ordinario se hacían en verano (saifa), aunque algunas veces tenían lugar en invierno (satiya). Era condición precisa que en los territorios adonde se dirigía la expedición hubiera buena cosecha, ya que el ejército había de vivir sobre el terreno. Por eso, los años de hambre o de carestía no solían hacerse incursiones en territorios. Fuera o no el califa al frente de las tropas, los preparativos eran los mismos. En Córdoba se concentraban los diferentes efectivos, y allí se les equipaba. Los efectivos de las fronteras acudían al lugar de las operaciones. Parece que la organización de las columnas militares respondia a la tradición omeya siria, y a la de los ejércitos abasíes. El cuerpo de ejército constaba de cinco mil hombres, mandados por un general (amir) y con su correspondiente bandera (paya). Cada mil hombres eran mandados por un caid, titular de un alam. Este grupo de mil se subdividía en cinco grupos de doscientos, al mando de un nákib, con su estandarte (liwa); el grupo de doscientos, en secciones de cuarenta hombres, bajo un árif, con su band; y la sección en cinco escuadras de ocho, dirigidos por un názir, con guión (ukda).



Los sueldos a que todos los soldados tenían derecho se llamaban arzak; y a esto podía añadir una gratificación (sila) en caso de exceso en el cumplimiento del deber militar. La transmisión de las órdenes era escalonada, según jerarquías. La partida del ejército expedicionario tenía cierta solemnidad, sobre todo Abd al-Rahman III. Durante un período de veinte o cuarenta días, acampaba en los alrededores de Córdoba. Principiaba por la gran parada (buruz). El califa salía de su palacio rodeado de un cortejo fastuoso, y se dirigía al campamento, donde pasaba revista a las tropas y se ocupaba después de la organización, ayudado por el sáhib al-ard, equivalente a maestre racional de la organización cristiana posterior, encargado de pagar a las tropas permanentes.



El viernes anterior a la partida, las unidades expedicionarias recibían sus banderas en la mezquita mayor de Córdoba, con toda solemnidad, en la ceremonia llamada aqd al-alwiya; y al volver de la expedición, las banderas se guardaban de nuevo en la aljama cordobesa. Estas excursiones alcanzaron esplendor insospechado en tiempo de Almanzor y de su hijo Abd al-Malik. Cuando los expedicionarios retornaban victoriosos, las tropas de todas las categorías recibían gratificaciones, y los jefes, vestidos de honor y donativo de caballos. Se distribuía también un número de cautivos, regalados a los cordobeses.



Las columnas avanzaban en la forma clásica en la Edad Media: vanguardia, alas y retaguardia (saka, zaga). El soberano o el jefe iba en el centro; y los flancos estaban protegidos por grupos de caballería ligera. Hecha una etapa, se levantaba el campamento. De ordinario, las expediciones eran algaras; es decir, se limitaban a entrar en territorio enemigo para coger cautivos y apoderarse de botín. Los métodos eran los mismos entre moros y cristianos. Los musulmanes consideraban las algaras una buena práctica en el dominio de sus corceles.



La marina: Para conocer la organización de las flotas omeyas hay que recurrir a Ibn Jaldún, que utilizó probablemente datos de Ibn Hayyan. “Durante la guerra-dice- que tuvo lugar entre los fatimíes de Ifriquía y los omeyas de España, las flotas de cada una de estas dinastías se dirigieron varias veces contra los territorios de la otra y devastaron las costas de ambos países".



Bajo el reinado de Abd al-Rahman al-Nasir, la flota española se componía de unas doscientas naves, y la de Ifriquía era, poco mas o menos, de un número igual. El jefe de la flota española (caid al-asatil) se llamaba Ibn Rumathis. Los puertos donde esta flota tenía sus sitios para anclar y de donde darse a la vela, eran Pechina y Almería. Se componía de navíos que se hacían venir de todos los reinos donde se construían barcos. Cada navío estaba bajo las órdenes de un marino, con el título de caid, que se ocupaba únicamente de lo que concernía al armamento, a los combatientes y a la guerra. Otro oficial, llamado al-ra is (arráez), dirigía la marcha del buque, a la vela o al remo, y ordenaba la maniobra del anclaje. Cuando se reunían navíos para una expedición contra el enemigo, o para cualquier objeto importante que el príncipe tenía proyectado, se juntaban en el puerto que les servía de lugar de reunión.



El príncipe hacía embarcar hombres, tropas escogidas y muchos de sus libertos, y los ponía a todos bajo las órdenes de un solo ámir, perteneciente a la clase mas elevada de los oficiales del reino. Les hacía partir entonces para su destino con la esperanza de que volverían victoriosos y cargados de botín. Almería era el puerto central de las armadas califales, y en ella radica el principal arsenal (dar al-sinaa), aunque también se construían naves en Algeciras, Silves, Alcacer do Sal, Almuñecar, Málaga y Tortosa. Denia, en tiempo de Mochehid el Amiri, adquirió justo renombre por sus construcciones navales. Las tentativas de desembarco en 966, de parte de los normandos, llamados mayus o magos por los cronistas árabes, contribuyeron al desarrollo de las flotas omeyas.



Aparecieron en Alcacer do Sal y desembarcaron en la región de Lisboa. La flota del califa salió de Sevilla y atacó a los invasores en el estuario del Tajo, sufriendo grave derrota. Los normandos atacaron Galicia y se apoderaron de Santiago de Compostela (970). Al año siguiente ya no pudieron desembarcar, gracias a la intervención de la armada del califa, mandada por Ibn Rumahis (caid al-bahr). Almanzor utilizó la flota para una expedición contra Galicia en el año 997.



Armamento: En los países árabes del siglo VII, se usaron coseletes de láminas de cuero o escamas de cuero. Los coseletes laminados (jawshan) eran muy raros, también hay constancia de aljubas, lorigas o lorigones de mallas (dir) y del uso del almófar. El dir o loriga era la armadura mas frecuente, éste se abría parcialmente desde el pecho hacia abajo. El dir se pulía y guardaba en una mezcla de polvo, aceite y excremento de camello para evitar su oxidación. Aunque la amplia mayoría de las tropas no llevaban armadura. El casco era el tarikah (casco segmentado) y el baidah (forma de huevo). En cuanto a las armas se usaron azagayas, arcos, escudos, espadas y lanzas. La mayoría de los escudos eran claramente de cuero, casi todos de camello o de vaca, y se mantendrían flexibles con aceite, como se había hecho en Oriente Medio desde los tiempos de los primeros hebreos.



Las lanzas de infantería tenían una longitud de unos 2,25 metros, y las de caballería de hasta 5 metros. Podía atarse el pañuelo de una mujer como pendón, una idea árabe típicamente romántica, que mas tarde se extendió a la Europa medieval. Las azagayas eran usadas especialmente por las tropas yemeníes. La espada era, con mucho el arma árabe mas prestigiosa y era un arma corta de infantería, como la semiespada romana. Algunos guerreros árabes llevaban dos espadas, aunque esto podría referirse a jinetes con una espada corta árabe y una hoja mas larga de la caballería sasánida. La daga, por otra parte era un arma personal y la última defensa en Arabia y en Irán.



En tiempos del califato de Córdoba, la lanza y el hacha de arzón con doble filo la usaron los jinetes, la maza y la lanza fue típica de los infantes. También usó la infantería una larga maza que contaba con una honda en un extremo. Existe un grabado de un Beato que muestra un soldado árabe con casco (como cerbellera), escudo redondo y picudo de medio tamaño y espada de dos filos. En el Beato del Apocalipsis de Gerona—Jinete beréber con lanza, capielo de tiraz (casquillo bajo capucha de piel) y sin estribos. En el ejército califal había al principio tres jinetes por cada dos infantes. A fines del siglo X la incorporación de jinetes norteafricanos, hizo que la infantería quedara reservada mayoritariamente para asedios y guarnición.



La guardia de Al Hakam I contaba con 3000 jinetes y 2000 infantes. Gallegos, francos (cristianos) y quizás hasta eslavos. El uso del nafta está documentado al menos desde el siglo X.



Jinetes—Lanza (rumh) y hacha de arzón de doble filo (tabarzin). Curiosamente, los turcos y árabes llamaban rumh a los bizantinos o cristianos.

Infante—Lanza larga (harba) y maza (dabbus), otras armas ofensivas: especie de sable, daga y puñal.

Infantes con honda (wadhaf) o azagaya (mizra).

Tipos de arcos: Árabe, turco (qaws turkiyya) y el franco (ifranchiyya). El arco franco se trata de la arcobalista o ballesta. Llamaban francos a los cristianos.



En el siglo X se llevaba casco metálico con visera (baida o judha), almófar (migfar), casco de hierro (tishtaniya, en latín testinia). Brafoneras (sa’id), espinilleras (saq). Escudos: Adarga (daraqa) y tarjas (turs) de tres tipos—Sultaní, amirí y hafsuní.



Los andalusíes empleaban ya en el s.XI las ballestas de dos pies. En cuanto a las armaduras, si está hecha de placas metálicas agujereadas se llama masruda. Si va tejida o trenzada es yadla. Cuando es corta se llama salil o badan (badana). Si cubre pecho, pero no espalda, es yawsan.



Tengamos en cuenta que estas armas han sido traducidas por el ilustre arabista Lévi Provencal, el problema es que él era francés y la traducción de su libro al español podría no ser buena. Además no era su especialidad el armamento antiguo. Como no entiendo un rábano de árabe no puedo confirmar la exactitud de dichas traducciones, pero al menos da una idea general de a que armas se refiere. Queda advertido.


viernes, 25 de mayo de 2012

Chemtrails sobre España


La entrada de hoy es bastante inusual, y debido a la gravedad del asunto decidí que debía publicarla tanto para información personal como general, ya que afecta a la salud pública. Nunca pude imaginar que iba a escribir algo en este blog sobre armas químicas en España...

Desde hace más de seis años tengo problemas alérgicos que me obligan a tomar pastillas casi a diario. Fui a hacerme la prueba de la alergia y según los médicos se trata de rinitis perenne, la cual afirman no tiene cura. Al final uno se ve forzado a elegir entre tomar pastillas o vivir moqueando como un bebé. Intenté dejar las pastillas, pero solo logré empeorar. Lo primero que uno piensa es que se trata de polen o del cambio climático debido a la actividad solar, pero parece haber algo más diabólico escondido detrás.


Comprobé que no era el único afectado: según mi médico de cabecera las consultas por alergias se han multiplicado enormemente en los últimos años. Eso sin contar a la familia y gente que uno trata a diario en la calle, muchos de ellos afectados también.


Éstos últimos meses los días en que me sentía peor (y también mis padres) coinciden con la aparición en el cielo de unas largas líneas gruesas (a modo de estelas de aviones) que lejos de desaparecer permanecen intactas durante horas. Pueden verse a veces cuando el cielo está despejado, no hay más que asomarse al balcón y mirar hacia arriba. Las coinicidencias me llevaron a investigar el tema de los "chemtrails" o fumigaciones masivas sobre ciudades. Para mi sorpresa comprobé que aviones militares en los países de la OTAN se dedican a fumigar metales pesados (perjudiciales para la salud) durante la noche (presumiblemente para evitar ser vistos) principalmente en grandes ciudades, además dejan estelas gruesas que tardan en quitarse.

¿Qué se esconde tras esta locura? Yo creo que cuando se produce un mal enorme hay detrás un beneficio enorme, sigan el dinero y les llevará a la solución, eso es al menos lo que plantea este documental de youtube: http://www.youtube.com/watch?v=WzDxE78JZ74


Desde mi experiencia no creo sea una simple teoría de la conspiración, demasiadas coincidencias propias y ajenas lo hacen improbable. Querría saber si alguno de vosotros ha experimentado algo similar, pues por lo que he leído en la web hay muchas ciudades españolas afectadas por esta mierda. Si nos fumigan, están siendo bastante precavidos, pues las alergias pueden ser culpadas de todos los males habidos y por haber sin ningún problema, una cortina de humo que ayuda a tapar un plan maquiavélico. No me voy a quedar callado como un pasmarote mientras nos envenenan como a viles insectos. 


Hacer ruído y que la gente se entere de todo es fundamental, creo que el 90% del personal no es consciente de la situación. Una buena opción es mandar una carta al director (yo ya la he mandado y espero respuesta). Si esto saliera a la palestra sería el escándalo más grande de la historia de nuestro país, el caso Urdangarín sería a su lado un chisme de andar por casa. Vale ya de Gibraltar, fútbol y gilipolleces por el estilo, esto SÍ es importante. ¿O no? 

En el siguiente link puede escribirse una carta a los 120 medios de comunicación más importantes de España: http://www.hazteoir.org/120medios

Al parecer es el diario el Mundo el único que se toma en serio esto de las investigaciones polémicas. Otra opción es denunciar los hechos a la policía apoyado con fotos y filmaciones. No sé si servirá de mucho, pero si no se prueba no se sabe. ¡Haz correr la voz sobre este grave problema! Se trata de TU salud y la de TODOS, piénsalo. Usaré esta entrada para ir informando de novedades, de este modo quizá podamos saber algo más sobre tan misterioso fenómeno. Como vivo en un octavo tengo buena visibilidad.

Otra posibilidad nada descartable es que se trate de siembra de nubes, una forma de alterar el clima que consiste en el intento de cambiar la cantidad o el tipo de precipitación que cae de las nubes mediante la dispersión de sustancias en el aire que sirven como núcleos de condensación de nubes o núcleos de hielo, que alteran los procesos dentro de la microfísica de las nubes. La intención siempre es aumentar la precipitación (lluvia o nieve), pero la supresión del granizo y la niebla son también ampliamente practicados en los aeropuertos. Más información aquí http://es.wikipedia.org/wiki/Siembra_de_nubes 

No se ha podido demostrar que tenga efectos negativos en la salud humana. Quizá sea un proyecto secreto debido a que jugar a Dios es bastante impopular. A título personal he podido comprobar como uno de estos chemtrails se convertía tras una hora en una nube imposible de distinguir de otras.  Por otro lado, en las grandes ciudades se mezcla la polución ambiental con el polen, lo que provoca mayor número de alergias.  

Domingo 27-5: Hacia las 20.15 horas encuentro unas líneas  que se cruzan muy alargadas en el cielo. A las 20.30 un avión asciende a toda velocidad dejando una larga estela. Tras una hora o así la estela tiende a ensancharse movida por el viento, finalmente toma la forma de una nube alargada que se camufla perfectamente entre otras nubes. El viento va dirección sur, así que no me llega ningún olor. Es el primer avión que veo a plena luz del día fumigando.

Lunes 28-5: A las 8.30 de la mañana me desayuno dos líneas paralelas en el cielo. Más tarde, sobre las 10.30, puedo observar desde la calle (ya llevo ojo en la coronilla) dos chemtrails perpendiculares. Desde luego a estos tíos no les han llegado los recortes, trabajo no les falta. Me pregunto de dónde sale tanto dinero y esfuerzo para este protecto tan secreto (a pesar de que nos afecta a todos). Es de tal desverguenza y descaro que ya puestos podrían homologar el título de "fumigador de masas", al menos se crearía algún puesto de trabajo.

Martes 29-5: Día bastante despejado, no he visto ningún avión fumigador merodeando. ¿Será que solo trabajan cuando está nuboso? Lo iremos comprobando con el trascurrir del tiempo.

Miércoles 30-5: Día ligeramente nuboso. A las 7.15 de la mañana veo desde el balcón un chemtrail bastante cercano a mi casa, gracias a esto puedo observar en la parte inferior de la estela como unos rabitos a modo de patas de ciempiés (lo mismo aparece en los chemtrails americanos). A los pocos minutos, a las 7.23, aparece otra línea paralela a la anterior, ésta más delgada, presumiblemente porque la habían largado pocos minutos antes. Ambas líneas tienden a ensancharse, primero la más antigua, para terminar formando como nubes alargadas indistinguibles de las demás. A las 10.25 mientras paseo por el barrio veo dos líneas paralelas fijas. Vivo en el borde suroccidental de la urbe, no deja de ser curioso que no veo nunca chemtrails en el horizonte (más allá de la ciudad). Todos los que he visto se encuentran en el interior del área urbana. Si están trabajando exclusivamente con las nubes, ¿por qué siempre lo hacen dentro de la ciudad y no fuera?

Jueves 31-5: Cielo cubierto. Aparentemente no se ven moros en la costa.

Viernes 1-6: Cielo moderadamente cubierto, bajada de temperaturas. Nada raro visible. Es un día precioso en el que da gusto respirar.

Sábado 2-6: Mañana con cielo cubierto. A mediodía va clareando y a las 17.05 diviso dos chemtrails paralelos. 21.05 veo dos chemtrails paralelos y a los pocos minutos presencio dos aviones entre las nubes que trazan estelas paralelas, a pesar del viento moderado éstas no se quitan. Es curioso que no haya dinero para la sanidad y sí para gasearnos, ¡que poco nos quieren!

Lunes 4-6: A las 23 horas veo un avión soltando chemtrails que permanecen en el cielo. Se confirma que también gasean de noche.

ACTUALIZACIÓN 19-10-2012: Debo decir que hasta la fecha el número de avistamientos en cielo sevillano se ha reducido de modo drástico. Lo que antes era común ahora es raro. ¡Ojo! de vez en cuando se ven. No sé a que se debe este cambio si a la crisis económica (no hay dinero público para pagar "experimentos") o a la alarma social que ha ido aumentando en internet en este último año.

CONCLUSIONES: Tras una semana de observaciones se pueden sacar las siguientes certezas:


1-Los chemtrails son expulsados por aviones, a la luz del día o de noche.

2-Desconocemos los químicos que se están arrojando, que pueden ser o no tóxicos para la salud humana. 

3-El secretismo de los gobiernos ayuda poco a esclarecer la cuestión y solamente está sirviendo para generar pánico en la población o a crear todo tipo de especulaciones negativas.

4-Ante la duda, lo único que puede hacerse al respecto es exigir transparencia e insistir a las autoridades para que expliquen de qué va todo esto. Por otro lado es importante hacer correr la voz de que algún tipo de químico desconocido está siendo arrojado sobre nuestras ciudades. Mientras más gente lo sepa mayor será la presión sobre el gobierno.


domingo, 13 de mayo de 2012

Mercado medieval

Os paso unos datos de los precios en un mercado leonés del s.X, cortesía de Sánchez Albornoz. Es una curiosidad para comparar el precio de algunas armas con otros objetos y animales.







Espada lujosa--100 sueldos o modios de trigo (medida equivalente a un saco)

Cabra u oveja—1

Vaca preñada—12

Novillo—10

Buey negro fuerte—6

Asno gigante—4

Yegua vieja—15

Caballo bayo fuerte—100

Potro—25

Buey—4

Mulo—100

Caballo normal—Entre 40 y 60.

Silla de caballo y arreos—15

Carro para bueyes—10






Sayal largo—3

Saya bermeja de lana—15

Saya carmesí lujosa—30

Camisa verde de seda—15

Manto feruci (para cabalgar)—20

Manta—3

Manto azul--5



Cáliz—50

Cruz de oro repujada—150

Loriga de cuero—60 (hacia 1034)

Yelmo —60 (hacia 1034)

Escudo (Scuto)—10 (hacia 939)

Cama lujosa—200

Pareja de candelabros y lucernas—50

Silla de caballo lujosa—700

Rica cinta argentea (cinta de plata)—300

Paño grecisco o morisco (paño binzantino/griego o árabe) —500  

Silla argentea—600

Paño de sirgo—100

Tapete—3

Cobertor—4

Capa tejida con seda, bordada con oro y adornada con gemas--260






Iglesia—45

Molino—30

Monte—30

Huerto de manzanas—20

Solar sin edificaciones—Entre 4 y 20 sueldos.

Corte de proporciones regulares—Entre 60 y 100 sueldos.

Solar con 3 casas—25

Tienda en el mercado—20

Corte de Don Arias—60



En otros códices se da más información. En la Lex Ripuaria francesa del siglo VII:



Yelmo--6 solidi



Brunia--12 solidi



Escudo--2 solidi



Lanza--2 solidi






A mediados de siglo IX:



Escudo--5 solidi



Lanza--5 solidi



Ócreas de hierro (presumiblemente dos)--6 solidi

martes, 8 de mayo de 2012

Insultos medievales


Las armas medievales que se emplearon en España antaño no se limitaron a las que producían daños físicos, existieron las que dañaban el orgullo como un dardo mortífero. No debe subestimarse los insultos, pues ellos fueron la causa de riñas de todo tipo e incluso guerras que implicaban a innumerables huestes. Es mucha la riqueza del castellano en cuanto al arte del insulto y existen practicamente para cada tipo de defecto ajeno, es precisamente la venenosa exactitud del insulto bien dicho la que más dolor y enfado provoca a la víctima, pues descubre sus vicios más íntimos. Al igual que las armas, el insulto siempre debe evitarse en lo posible porque no es instrumento de nobleza. Solamente tienen utilidad y sentido en riñas o situaciones violentas, que es donde se busca minar la moral de un molesto enemigo o provocarlo. En más de una ocasión un insulto o mote bien dirigido a algún caballero pomposo le habrá sentado peor que una cuchillada en el vientre. 




Esta entrada será un diccionario en el que iré introduciendo nuevas palabras a medida que vayan avanzando las investigaciones. Vendrá de perlas para ampliar y mejorar nuestro arsenal linguístico. La aportación de San Isidoro (s.VII) será enorme, ya que nombra insultos usados a comienzos de la Edad Media, algunos desaparecidos, pero la mayoría tienen vigencia actualmente.  Seguro que hubo insultos empleados exclusivamente en áreas muy reducidas, quizá más de uno sobreviva aún en determinadas localidades. De todas los trabajos que he publicado en este blog, éste ha sido, sin duda alguna, el más divertido de investigar y que más carcajadas me produjo. Insultar tiene como raíz etimológica sel-3 (saltar) y viene del latín salax, significa literalmente "saltar contra alguien". 






Adtollens: Insulto desconocido, pero muy similar a altanero pues dice Isidoro que se llama así "porque se eleva y erige".



Altanero: Tiene como raíz al-3 (crecer, alimentar) y viene del latín altus (profundo, crecido) con el sentido "de alto vuelo". El castellano "Altivo" es derivado. Isidoro usa para el insulto la forma aelatus (procedente del latín elatio "altanería") y comenta:



El altanero es el que se eleva a sí mismo por encima de su propia medida, hasta el punto de considerarse superior en todo cuanto realiza.



Amargado: El insulto en latín es Amarus (amargo). Indica Isidoro:



Derivado traslaticiamente del sabor: es el desagradable que no aprendió a invitar a nadie con dulzura o trabar amistad con él.



Ambicioso: Su forma latina es ambitiosus, según Isidoro "porque ambiciona honores".



Arrogante: Su forma latina es adrogans. A decir de Isidoro:



Se llama así porque se hace de rogar y es fastidioso. El término "audaz" se emplea con toda propiedad en lugar de arrogante.

Asqueroso: "Asco" parece venir del antiguo usgo, adaptado al radical de asqueroso , hacia 1200, usgo, junto con el portugés osga "odio, tirria", vendría de un verbo osgar "odiar", y éste del latín vulgar odi (participio osus); en cuanto a asqueroso viene indudablemente del latín vulgar escharosus "lleno de costras", derivado del latín eschara "costra" (tomado del griego eskhára "hogar, brasero", "costra causada por una quemadura, costra en general"; de éste se tomó el término médico escara. DRAE 1726:

Sucio, hediondo y que mueve o provoca asco. Metafóricamente se dice el hombre despreciable por sus ruines procedimientos.

Asimismo comenta algo sobre el refrán "Asqueroso os haveis tornado; pues ya comisteis de este guisado":

Se dice por aquellos que habiendo subido a mejor fortuna se desdeñan de lo que antes fueron o ejecutaron.

Astroso: Tomado del latín astrum y éste del griego ástron. El derivado "astroso" signfica "el que tiene mala estrella, desgraciado". Ya nombrado en la primera mitad del s.XIII, donde tomó el significado de "desaseado, roto", "vil, abyecto".



Ávido/Avaro: Isidoro lo explica todo con pelos y señales:



Deriva de avere (desear con fuerza). De aquí tiene también su origen "avaro", porque ¿qué es ser avaro?: Querer ir más allá de lo que es suficiente. Y se dice "avaro" porque es ávido de oro, y nunca se ve colmado de riquezas: cuanto más posee más desea con lo que coincide aquella máxima de Flaco que dice: "el avaro está siempre necesitado". Y Salustio: "porque la avaricia no mengua ni con la abundancia ni con la pobreza".

Babieca: Ya nombrada a comienzos del s.XIII. Palabra de creación expresiva, de la misma familia que sus sinónimos: latino baburrus, italiano babbeo, catalán babau, asturiano babayu, etc.; la frase "estar en Babia" se creo precisamente por alusión a la palabra babieca, gracias al parecido fonético de los dos vocablos, más que por lo apartado de este territorio de la provincia de León. Fue insulto empleado por Gonzalo de Berceo (principios siglo XIII), en su Vida de San Millán, donde pone en boca del diablo las siguientes palabras: "Aun agora quieres fer otro poblamiento: bien me ten por babieca si yo te lo consiento...". DRAE 1726: "Se usa de esta voz por traslación muy frecuentemente por lo mismo que bobo".

Badajuelo: Del latín batuaculum, derivado de battuere "golpear, batir". El término empezó a utilizarse a principios del siglo XV; en aquella época se traduce "badajuelo" como "hablador necio". Desde entonces es costumbre llamar "badajadas" a las necedades.

Baladrón: Ya conocido en 1253. Del latín balatro, onis-, empleado como injuria o término despectivo por varios autores clásicos. DRAE 1726:

El fanfarrón y hablador, que siendo cobarde blasona de valiente y gasta muchas palabras, sin tener manos ni obras en los lances y ocasiones.

Basilisco: Conocida desde principios del XIV, tomado del latín basiliscus, griego basilískos, diminutivo de basiléus "rey". El basilisco era un animal fabuloso al que se creía capaz de matar con la vista o el aliento. Se usó como insulto para aplicarlo las personas coléricas y enfadadas. 


Bastardo: Desde finales del s.XIV (quizá ya 1206), tomado del francés antiguo bastart, de origen incierto, quizá derivado de bast "albarda" por alusión a los hijos nacidos de las relaciones de arrieros con mozas de posada, como las de la Maritornes del Quijote. DRAE 1726: "El hijo procreado fuera de legítimo matrimonio".

Basto: Ya nombrado en 1423. Propiamente "bien provisto", hacia 1400 (pasando por "grueso", 1495); probablemente de bastar en el sentido de abastecer. DRAE 1726:

Por alusión metafórica se llama el hombre rústico, grosero y de costumbres toscas y nada cortesanas: y así del que se ha criado en Aldea, y sin trato ni manera de ciudadano se dice que es hombre basto. En este significado parece puede venir esta voz del griego bastax, que vale ganapán, el cual de ordinario es hombre tosco y grosero.



Bellaco: "Hombre de mala vida, despreciable" (nombrado en 1263), "bribón" (en 1495). Palabra de origen desconocido.

Blasfemo: Ya conocido en 1438. Raíz bha-2 (hablar). Tomado del latín blasphemus y éste del griego blásphemos. Significa literalmente "hablar calumnias o males". 

Bobo: Conocida desde al menos 1490, del latín balbus "tartamudo".

DRAE 1726: "La persona necia, de poco entendimiento y capacidad".

Borracho: Derivado de borracha "bota de vino". En castellano y catalán (borratxo) conocidos desde comienzos del s.XV. Probablemente dadas las fechas, derivan de borracha, con el sentido de "persona llena de vino". DRAE 1726:

La persona que bebe vino con exceso u otro licor de los que embriagan, hasta privarle de la razón y juicio. Puede venir del nombre borra, por las heces que causa el vino, bebido inmoderadamente en el sujeto. Comúnmente se usa como sustantivo.

Borde: Ya conocido en 1464 (bort, 1300, en Aragón). Del catalán bord, y éste del latín tardío burdus "mulo". DRAE 1726: "El hijo nacido fuera de matrimonio".

Borrego: Cordero de uno o dos años, ya nombrado en 1309; seguramente derivado de borra, por la lana tierna de que está cubierto. En la segunda mitad del s.XV aparece también como "ignorante". DRAE 1726: "Metafóricamente se llama, como con desprecio, a la persona sencilla o ignorante".

Borrico: En castellano desde 1495, sin embargo la forma mozárabe borréko está documentada ya en el s.X. "Burro" es derivado regresivo de la pronunciación vulgar burrico y ya es nombrado en el s.XV. Es muy seguro que fuera insulto desde mucho antes de la Edad Media debido al carácter universal del asno, aunque es difícil de probar. DRAE 1726: "Traslaticiamente se llama al necio y pesado".


Boto: Nombrada ya a comienzos s.XIII. Voz común al castellano, el portugués y el francés, de origen incierto; como reaparece, con leves variantes, no solo en las lenguas germánicas, sino en las eslavas y en magiar, y en romance hay dificultades para derivarla del germánico, es probable que en todas ellas se creara paralelamente, con carácter expresivo. DRAE 1726:

Lo mismo que romo y contrario de agudo. Traslaticiamente se llama el rudo y torpe de ingenio o algún sentido.


Bruto: La palabra tiene como raíz gwerd-1 (pesado) y proviene del latín gravis (pesado, cargado) con alargamiento y sufijo gwru-to-. En opinión de Isidoro:



Como si dijéramos obrutus (enterrado), porque está privado de sentido. Es por lo tanto, el que carece de razón y prudencia. Por eso aquel famoso Junio Bruto, hijo de una hermana de Tarquinio el Soberbio, temiendo que pudiera sucederle lo mismo que a su hermano, que fue asesinado por su tio materno a causa de sus riquezas y de su sensatez, simuló durante cierto tiempo una estupidez que le sería útil. De ahí que se le denominase Bruto, aunque su verdadero nombre era Junio.



Con el tiempo esta palabra tomó varios significados, así en el DRAE 1726 tenemos:



Comúnmente se toma por el animal cuadrúpedo como el caballo, mulo o asno. Metafóricamente se llama al vicioso, que vive torpe y desenfrenadamente. Es también irracional, incapaz y estólido. Asimismo se llama el que es en sus costumbres y operaciones bárbaro, y procede bestialmente como ajeno de razón. Algunas veces se toma por cosa torpe, bestial y brutal. Vale también tosco,informe, sin pulimento, sin orden ni figura.

Cabestro: Del latín capistrum. Nombrado en 1330. No se sabe si se usó en la Edad Media como insulto, aunque es muy probable por su asociación a los cuernos del buey, en cualquier caso era "buey viejo que sirve de guía en las toradas". El DRAE 1729 comenta:

Por traslación se llama el marido que consintiendo que su mujer sea adúltera, busca y lleva los galanes, haciendo oficio de alcahuete.

Comenta también el dicho "traer a uno del cabestro":


Es traerle y guiarle como por fuerza. Dícese del que no se gobierna líbremente, sino por voluntad de otro o por su pasión.

Otro dicho: "Al necio del diestro, al loco del cabestro":

Refrán que enseña el modo de tratar con ambos, , y que al uno basta guiarle, y al otro es preciso llevarle por la fuerza.

Cabezudo: Del latín capitia "cabeza", forma que sustituyó a caput, -itis, en el latín vulgar hispánico. La forma cabezón es ya conocida a comienzos del s.XIII. Según el DRAE 1729 un cabezudo es:

Úsase más traslaticiamente, y se toma por el terco, porfiado, tenaz y asido a su dictamen, que no se sujeta a la razón u opinión de otro.

Cabrón: Del latín capra. Ya conocida a comienzos del s.XIII. Según Covarrubias (1611): 

Llamar a uno cabrón, en todo tiempo y entre todas las naciones, es afrentarle. Vale lo mesmo que cornudo, a quien su muger no le guarda lealtad, como no la guarda la cabra, que de todos los cabrones se dexa tomar; y también porque el hombre se lo consiente, de donde se siguió llamarle cornudo, por serlo el cabrón según algunos.

El DRAE 1729 define algunas variables:

1-Cabrón: Metafóricamente el que sabe el adulterio de su mujer y le tolera o solicita. Esta palabra se tiene por muy injuriosa en España, y en otras naciones de la Europa, y es una de las de la ley.

2-Cabronada: La acción infame que hace o permite alguno contra su honra. Esta voz la ha ampliado el ínfimo vulgo, para significar cualquier acción o suceso que le enoja y disgusta o daña a alguno: y así prorumpe diciendo, brava cabronada o esto es una cabronada.

3-Cabronazo: Aumentativo de cabrón. El hombre que no solo consiente el adulterio de una mujer, sino que tiene tan perdida la verguenza, que no se le da nada que lo sepan otros, o hace gala de ello.


Callidus: Insulto desconocido. Procede de callum (callo), la raíz es desconocida, pero podría traducirse con el sentido de "endurecido o curtido como un callo". Según Isidoro:



Taimado, fraudulento, porque sabe engañar y es experto en la malicia. No obstante, entre los antiguos, "callidus" no designaba únicamente al hombre taimado, sino también al docto que obraba con astucia. Al que cambia en seguida de opinión (vertit animun) se le denomina "versátil".



Caupo: Insulto latino desconocido que significa "tabernero". Para Isidoro: "El mal tabernero que mete agua en el vino". Aunque la palabra no existe actualmente, sospecho que aún pulula por ahí más de un caupo. Trampas del oficio que no pasan de moda. Ese garrafón...

Cazurro: Ya nombrada a comienzos del s.XIII. Vieja palabra afectiva común al castellano con el portugués, catalán y dialectos francoprovenzales e italianos. Cazurría (cualidad de cazurro) está documentada en 1330. DRAE 1729:

Cerrado y de pocas palabras, retirado de la comunicación humana, y con el semblante triste y macilento. Valía también en lo antiguo lo mismo que descompuesto, feo y vil. 

Cerril: Del latín cirrus "cerro". Insulto conocido desde al menos 1436, derivado como el antiguo y americano cerrero (hacia 1495). DRAE 1729:

Lo que está por sujetar y domar: que con más propiedad se aplica al ganado mular, caballar y vacuno. Metafóricamente vale grosero, tosco, rústico, sin urbanidad, doctrina ni educación.

Cobarde: Ya conocido en 1251. Del francés antiguo coart (hoy couard), derivado de coe "cola", probablemente porque el cobarde vuelve la cola o huye.



Contencioso: En latín contensiosus. Contentione es contienda. Dice Isidoro: "Nombre derivado de intentio (discusión): el que disputa no por una razón, sino por pertinacia". La palabra está vigente hoy día en el DRAE.



Contumaz: Según Isidoro: "el que desprecia (contemnat)". Para el DRAE tiene el significado de rebelde y terco. Sin embargo la raíz es teud- (hincharse) procedente del latín tumeo (hincharse) refiriéndose al soberbio o hinchado de orgullo.



Contumelioso: Del latín Contumeliosus. Para Isidoro es "el de genio pronto y que se encrespa (tumet) con palabras injuriosas". Posteriormente esta palabra se usó solamente como adjetivo sobre algo injurioso u ofensivo.

Cornudo: Conocido desde al menos 1219. Insulto muy español. Del latín cornu. En la Edad Media los cuernos y la deshonra iban de la mano (véase cabestro y cabrón) . DRAE 1729: "Metafóricamente se le da este nombre al marido, a quien su mujer ofende, bien que lo ignore o lo consienta". Hay una expresión curiosa: "el cornudo es el portero que lo sabe":

Frase proverbial que se dice regularmente por aquel que ignora, y a quien ocultan lo que importa saber para precaver el daño que le amenaza: a semejanza del marido que no consiente la ofensa de su mujer, y que la ignora, siempre procuran precaverse y guardarse de que llegue a su noticia: y así no lo sabe nunca, o si lo sabe es muy tarde.

Cruel/Crudo: Raíz kreud- (carne cruda). Del latín crudelis viene "cruel", ya conocido a comienzos del XIII. Literalmente "que se complace con la sangre". Del latín crudus deriva "crudo" (comienzos s.XIII), literalmente "ensangrentar", usado como insulto en el Quijote. DRAE 1729:

Cruel significa inhumano, sangriento, feroz y sin piedad. Crudo se llama vulgarmente al que hace profesión de ser guapo y valentón.



Degenerado: En latín degener, que significa algo así como "estirpe venida a menos". Para Isidoro:



Indica o que es de humilde cuna o que es de una familia ("genus") cuyos padres pertenecen a diferente rango social, o que ha nacido de familia noble, pero vive a pesar de ello deshonrosamente.



Demente: Insulto con bastante vigencia hoy día. Isidoro:



Lo mismo que "amente": que le falta el juicio, o al menos lo tiene muy disminuido.



Desipiens: Palabra desconocida que significa literalmente "pérdida de sabiduría", alguien decrépito de mente. Para Isidoro: "el que comienza a ser menos sabio de lo que solía ser".



Despreciado: En latín depretiatus. Dice isidoro: "Porque es barato y no es digno de precio alguno".

Desvergonzado: Del latín verecundia, propiamente "reserva", "pudor, respeto". Ya en castellano hacia 1250. DRAE 1729: "El descomedido, descarado o insolente".



Diro: Insulto desconocido, en latín Dirus que significa "funesto, de mal agüero". Es muy parecido a "maldito". Comenta Isidoro:



Miserable y odioso, como si hubiera descargado sobre él la ira divina, pues se dice "dirum" lo que provoca la ira divina.



Doloso: En latín dolosus. Para Isidoro: "Insidioso o maligno, porque engaña (deludere), y para engaitar a las personas adorna su oculta malicia con seductoras palabras". Posteriormente esta palabra se utilizó únicamente como adjetivo para algo engañoso o fraudulento.



Efractor: En latín effractor. Es palabra muy anticuada, aparece solo en la versión del DRAE de 1984. Para Isidoro: "Se llama effractor (que roba fracturando), porque es precipitado, impetuoso, con espíritu fiero que excede los límites humanos y sin el freno de la razón".

Enano: La raíz es nana- (palabra cariñosa para arrullar; nodriza). Del antiguo nano, 1294, procedente del latín nanus y éste del griego nanos; enano es alteración quizá debida al influjo del antiguo enatio "feo, deforme", hacia 1260 (derivado del latín vulgar inaptus "torpe, grosero)". DRAE 1732:

El hombre pequeño y de estatura muy chica: los cuales son ordinariamente monstruosos, con las piernas torcidas y en arco, y lo demás del cuerpo abreviado y reversado, menos la cabeza y rostro, que parece tan pequeño cuerpo, es disforme.

Envidioso: Ya conocido a comienzos del s.XIII. Del latín invitia, derivado de invidere "mirar con malos ojos, con envidia" y éste de videre "ver". El famoso y antiguo mal de ojo tan común en casi todos los pueblos mediterráneos, se creía provocado por una mirada envidiosa. Aparte de ser el pecado nacional, la envidia denota falta de inteligencia, pues mientras el glotón disfruta de la comida o el lujurioso del sexo, el envidioso sufre por nada a cambio. El DRAE 1732 define la envidia: "Dolor concebido en el ánimo del bien y prosperidad ajena".



Estulto: Latín stultus. Raíz stel- (poner, colocar) con significado "que no puede moverse".Desde el s.XVI se usó "estólido" como sinónimo. Isidoro: Que tiene la inteligencia obtusa, como ya dijo alguien: "creo que soy un estulto, pero no me considero un bufón". Es decir, que tiene los sentidos embotados, pero no carece por completo de ellos. Por lo tanto estulto es el que por su estulticia no reacciona ante las injurias; soporta la crueldad; no se venga ni le causa dolor ignominia alguna.



Estúpido: En latín stupidus. Raíz (s)teu- (empujar, golpear), del latín stupeo (estar aturdido). Isidoro: que se queda con frecuencia estupefacto.  Originalmente era sinónimo de "pazguato". Sobre el pazguato dice el DRAE 1737: "Simple, que se pasma y admira de lo que ve u oye". Con el tiempo la palabra cambió de significado. DRAE 1732: "Bruto, insensado y estólido. Es voz de poco uso".

Facineroso: Proviene del verbo "hacer". En latín facinorosus. Según Isidoro: "recibe este nombre por los actos que comete, pues hace algo que daña a otra persona". En castellano se dijo posteriormente facinoroso (1490-s.XVIII), derivado de facinus "hazaña", "crimen". Según el DRAE 1732: "Delincuente malvado, lleno de delitos, desbocado y disoluto".


Falaz: De aquí viene "falacia". Dice Isidoro que se dice así "porque engaña al hablar (fari), es decir, al dirigir la palabra".

Falsario: Ya conocido hacia 1250. Del latín falsus, propiamente participio pasivo de fallere "engañar". DRAE 1732: "Vale acostumbrado a hacer falsedades, mentiroso, falto de fe y palabra".


Faquín: Desde al menos 1445.  Probablemente del francés faquin "mozo de cuerda" (que solo se ha señalado en 1534, pero debió ya existir a principios del s.XV), del cual parece tomado asimismo el italiano facchino (1442), que posteriormente influyó en el uso del vocablo español; el francés faquin se considera derivado del francés anticuado facque "bolsillo", "saco", s.XV, que a su vez procede del neerlandés fak "bolsa". DRAE 1780: "Lo mismo que mozo del trabajo, o esportillero, que sirve para llevar cargas".



Fatuo: Comenta Isidoro:



Se cree que fatuo se dice así porque no entiende lo que él mismo habla ("fatur") ni tampoco lo que otros le dicen. Hay quienes opinan que fatuo tiene su origen en los admiradores de Fatua, la profética esposa de Fauno, y comenzaron a llamarles fatuos porque quedaban de tal manera sobrecogidos por sus vaticinios, que llegaban incluso a volverse locos.



Aunque no es segura la relación, Isidoro piensa en Fatua la adivina. Tal vez como burla se aplicó esa palabra a los que hablan sin saber de qué. En el DRAE 1732 es "simple, tonto, insensato que no distingue ni discierne". La palabra sigue en vigor hoy día en el DRAE.

Fementido: Ya conocido a comienzos del s.XIII. Del latín fides "fe, confianza". DRAE 1732:

Falto de fe y palabra. Es formado de las voces fe y mentir porque miente o falta a la fe o palabra.



Feo: En latín foedus. Palabra con multitud de significados: "feo", "deforme", "horrible", "repugnante", "repelente al gusto y al olfato", "ignominioso", "indigno", "vergonzoso", "quebrantador de tratados". Dice Isidoro:



Toma su nombre de "hircus" (macho cabrío) y "haedus" (macho cabrío), anteponiendo una F. Nuestros antepasados utilizaban esta palabra con un significado riguroso como comenta Virgilio en las Eneidas: "...mancillado con sangre los fuegos que él mismo había consagrado".

Férvido: En latín Fervidus, derivado de "hervir". Para Isidoro: "iracundo, porque se inflama de ira". Posteriormente se usó solo como adjetivo.

Follón: Cobarde, vil (desde 1605), antes "iracundo" (s.XIII) o "traidor" (s.XIV). Del antiguo fellón (comienzos s.XIII), y éste del catalán felló, que, junto con el occitano antiguo y francés felon "cruel, malvado", "vil, traidor", viene probablemente del fráncico fillo, -ons, "verdugo" derivado del germánico filljan "desollar", "azotar". El arcaísmo castellano follón no debe confundirse, como se ha venido haciendo, con los modernos follón "cohete", "ventosidad" y "enredo". Del francés felon viene el castellano felón "desleal", palabra usada desde 1884.

Fornicador: Nombrada en 1431. Tomado del latín fornicare "tener comercio carnal con prostituta" (derivado de fornix-icis, "lupanar", propiamente "lugar en forma de bóveda"). DRAE 1732: "Dícese del que está regularmente encenagado en el vicio de la sensualidad".


Frendens: Insulto curioso y desconocido. Para Isidoro: "Que rechina, porque al amenazar, hace crujir sus dientes (frangere dentes)".



Ganeo: Palabra desconocida. Según Isidoro: "lujurioso; el que frecuenta los lugares ocultos y subterráneos, lo que los griegos llaman gáneia".

Gañán: Conocida desde al menos 1495. Probablemente del francés antiguo gaaignant "labrador", principio activo de gaaignier "ganar", y en particular "hacer de jornalero rural", "cultivar la tierra"; éste del germánico waidanjan "buscar comida", "cazar". "Gañanía" ya es nombrado en 1605 y significa "casa de los gañanes". DRAE 1734:

El pastor rústico y grosero que guarda ganado, y sirve a los demás pastores y mayorales en los ministerios más ínfimos y humildes. Covarrubias dice se llamó gañán del latino ganeo nis, porque sirve de cocinero desollando las reses y aderezando la comida a los demás. Por ampliación significa el jornalero que por su salario cultiva los campos.



Gárrulo: En latín garrulus, la raíz es gar- (llamar, gritar), procedente del latín garrio (gorjear, croar, parlotear). Es palabra aceptada hoy por el DRAE. Según Isidoro:



En su sentido apropiado, gárrulo es lo que la gente llama charlatán. Cuando se encuentran exultantes de alegría, ni pueden ni quieren callarse. El nombre está tomado de los grajos, que con inoportuna locuacidad, están constantemente graznando y no descansan un instante.

Gitano: Viene de egiptano, derivado de Egipto, por haber afirmado los gitanos que procedían de este país. Los primeros gitanos llegaron a la Península a comienzos del s.XV, desde entonces es casi seguro que comenzaron los tópicos negativos tan conocidos hoy día. DRAE 1734:

Cierta clase de gente que afirmando ser de Egipto, en ninguna parte tienen domicilio, y andan siempre vagueando. Engañan a los incautos diciéndoles la buena ventura por las rayas de la mano y la fisonomía del rostro, haciéndoles creer mil patrañas y embustes. Su trato es vender y trocar borricos y otras bestias, y a vueltas de todo esto hurtar con grande arte y sutileza. Por analogía se llama al sujeto advertido, difícil de engañar y que sabe dirigir y ejecutar con destreza y astucia sus negocios. Se llama también el que tiene atractivo en lo que dice y habla, aunque no sea para engañar; y así se dice es muy gitana por ser muy halagueña y cariñosa.

Glotón: Ya nombrado en 1251. Del latín glutto, onis-. Raíz gwel- (tragar) con alargamiento glutt-; literalmente "el que traga o devora". El DRAE 1734 define algunas variaciones:

1-Glotón: El que come mucho y desordenadamente.

2-Glotonazo: Aumentativo de glotón. El que come con grandísimo exceso y desorden.

3-Glotoncillo: Diminutivo de glotón. El que tiene algún exceso en el comer o beber.

Gordo: En castellano desde 1124. Del latín gurdus "boto, obtuso", "necio", que es quizá de origen hispánico. De "embotado" se pasó a "grueso" y de ahí a "gordo". DRAE 1734: "Corpulento, pingue y de muchas carnes".

Grosero: Del latín grossus "grueso", "abultado, de mucho espesor". Grosero está documentado en 1444 y grosería en 1490. DRAE 1780:

Basto, grueso, sin arte ni talle; como ropa grosera. También descortés y que no observa urbanidad y respeto.

Hacino: Avaro, afligido, del andalusí hazín "triste". Fue insulto muy corriente en el siglo XV. DRAE 1780: "Antiguamente lo mismo que infeliz, desdichado; actualmente lo mismo que triste".

Hediondo: Ya nombrado a comienzos del s.XIII. Del latín foetere "heder". Derivado de foetibundus. DRAE 1734: "Metafóricamente se llama el hombre enfadoso, mal sufrido e impenitente".


Hijo de puta: En el fuero de Madrid, (1202) aparece la forma femenina "filia de puta" como insulto castigado severamente por las leyes. Parece que el término "hideputa" ya aparece en boca de don Pedro I (s.XIV) cuando se enfrenta a su medio hermano el Trastámara en el pabellón de Du Guesclín, cuando el bastardo entra y dice lo de "quién es ese que se dice rey de Castilla", y don Pedro replica: "yo, y tú eres el hideputa que va a morir aquí mismo".  Comenta el DRAE 1734: "el que no es procreado de legítimo matrimonio". Supongo que el DRAE antiguo evitó por pudor definir tan gravísimo insulto en un país en el que el linaje era importante. Véase "puta".



Hipócrita: En latín hypocrita. Término hoy vigente y común. Comenta Isidoro.



Palabra griega que en latín se traduce por "simulador", el que siendo interiormente un malvado, a la vista de la gente se muestra como bueno. Y es que "hypo" quiere decir falso y "krísis" es opinión. El nombre "hipócrita" está tomado del aspecto que en el teatro tomaban los actores, quienes se presentaban con la cara cubierta, con el rostro pintando unas veces de azul, otras de rojo o de otras tonalidades; mostrando caretas teñidas de yeso o de colores variados; e incluso con el cuello y las manos pintarrajeadas de greda, para, mediante el color, encarnar un personaje y engañar al pueblo durante la representación escénica; ora se presentan como hombres, ora como mujeres; ora aparecen calvos, ora peinan cabellera; tan pronto se muestran como viejecitos, que como doncellas, o bajo otra apariencia cualquiera, cambiando de edad y de sexo, de forma que engañan al pueblo mientras representan su espectáculo. Este término se aplicó traslaticiamente a los que se muestran con un falso rostro y simulan lo que no son. En cambio no podemos calificarlos de hipócritas desde el momento que terminan su representación.

Holgazán: Del latín follis "holgar" (descansar, estar ocioso) ya conocido a comienzos del XIII. "Holgazán" (1464) es derivado del antiguo verbo "holgazar" ("pasarlo bien", "no querer trabajar"), con la terminación de "haragán". DRAE 1734: "El vagabundo, haragán, ocioso, que  no quiere trabajar".

Huerco: Desde comienzos del s.XIV. Procedente del latín orcus, voz con que se denominaba al dios de los infiernos, Plutón. DRAE 1724: "Se llama la persona que está siempre llorando, triste y retirado en la oscuridad, por ser un retrato de la muerte".



Idiota: En latín idiota. Según Isidoro: "Inexperto, es palabra griega". La raíz es s(w)e- , con alargamiento y sufijo swed-yo, de origen griego que significa "propio", "personal", "particular de uno mismo". Su definición es "ignorante", pero originalmente fue "ciudadano común y corriente". "Idiotismo" es derivado y significa "giro o construcción peculiar de un idioma". Equivale a lo que hoy llamamos "provinciano": aquel con estrechez de espíritu y apego excesivo a la mentalidad o costumbres particulares de una provincia o sociedad cualquiera, con exclusión de las demás.



Imbécil: En latín imbecillus. La raíz es bak- (bastón usado como soporte). Procede del latín baculum (báculo), propiamente "imbécil" es "sin soporte", "débil en grado sumo", "de flaca inteligencia", voz utilizada originalmente en su acepción física; posteriormente en el francés del s.XVII fue aplicado a la debilidad mental. De hecho, comenta Isidoro: Imbécil, es como si dijéramos "sin báculo", frágil e inconstante.



Impudente: En latín impudens. Isidoro: "que carece totalmente de pudor y de verguenza".



Inepto: Ineptus en latín. Para Isidoro: Lo contrario de "apto".



Infame: En latín infamis. Para Isidoro: "sin buena fama".



Insidioso: En latín insidiosus. Procede de la raíz sed- (sentarse), del latín sedeo en el sentido de "emboscada", "trampa o engaño dispuesto para engañar o desorientar", "acción de instalarse en un lugar". Isidoro: "que trama insidias. En su sentido preciso, insidiar es esperar a alguien tendiéndole trampas, y de ahí el nombre de insidias".



Insipiente: Latín insipiens. Isidoro: Lo contrario de sapiente, porque carece de sabor, y no tiene criterio de verdad, contrario a sabiduría alguna.

Insolente: Procedente del latín solere "acostumbrar, tener costumbre". Insolente aparece ya en 1435, del latín insolens, propiamente "desacostumbrado", de donde, "desmesurado, excesivo". DRAE 1734: "Arrogante o soberbio".

Judío: Insulto antediluviano, pues ya había comunidades de judíos en la Península desde la Edad Antigua. A tenor de las leyes visigóticas documentadas contra la usura judaica es de sospechar que fuera insulto desde por lo menos comienzos de la Edad Media. Según Albornoz llamar "judío" a alguien era delito en la España medieval. Como insulto, "judío" incluía los tópicos acumulados durante siglos sobre el pueblo hebreo: tacaño, lujurioso, delator y terco.

Ladrón: Conocido en castellano desde comienzos del s.XIII. Del latín latro-onis "bandido, ladrón en cuadrilla", primitivamente "guardia de corps, mercenario". Los primeros ladrones eran mercenarios, de aquí viene su malsana reputación. Hoy día ser mercenario es visto casi como algo normal, antaño era una deshonra. DRAE 1734: "El que hurta y roba alguna cosa".

Lerdo: Significaba "bobo" en 1330, mientras que "pesado, torpe" a mediados del XVI y "lento" en 1619. Voz común con el portugués y vasco lerdo. De origen incierto; no hay razones firmes para identificarla con el francés lourd "sucio" (y antes "estúpido") y su familia romance, que procede del latín luridus "amarillento, pálido". DRAE 1734:

Pesado, torpe y tardo. Aplícase regularmente a las bestias. Metafóricamente vale tardo en comprender o aprender las cosas. En la Germanía (jerga criminal) significa cobarde.



Leve: En latín levis, insulto desconocido. Raíz legwh- (ligero, de poco peso), algo así como el actual "veleta". Isidoro: Se le denomina así por la incosistencia de su carácter: al menor movimiento de su espíritu desea esto o aquello.

Loco: Parece venir del árabe lawqa "loco", pero como dice Covarrubias: La etimología de este vocablo tornará loco a qualquiera hombre cuerdo.... Así que le echaremos cuenta por si acaso. Palabra ya conocida a comienzos del s.XIII. DRAE 1734: "El que ha perdido el juicio, carece de razón y hace disparates. Por semejanza se llama el sujeto de poco juicio y asiento". 

Magancés: Traidor alevoso; individuo ruín y perverso; persona aviesa y dañina, de la que conviene apartarse. Fue insulto gravísimo a finales de la Edad Media. En cuanto a su etimología, como tantos otros, procede de un personaje histórico medio legendario: el conde Galalón de Maganza o Maguncia, de quien se habla en la Historia de Carlomagno, traidor que puso a merced de los infieles al caballero Roldán, el de la Chanson, en Roncesvalles. Se documenta en castellano a mediados del siglo XIV, y fue término utilizado por los autores de los siglos de oro. La voz perdió virulencia y matices peyorativos a lo largo de los años. 

Malandrín: Del italiano malandrino "salteador" o del catalán antiguo malandrí "bellaco, rufián", fin s.XIV, que parecen haber significado primitivamente "pordiosero leproso". Derivado del latín malandria "especie de lepra", que es alteración del griego melándryon "corazón del roble (por el color oscuro, común a las dos cosas), y éste contracción de tó mélan dryós "lo negro de un roble". En 1570 se traduce malandrino como "salteador" en un diccionario toscano-castellano. Desde 1605 "bribón". DRAE 1734:

Propiamente es el salteador de caminos. Es voz tomada del italiano, en cuyo idioma significa lo mismo. Tómase regularmente por malhechor, ruin y bellaco: y se pudo decir también  cuasi mal andarín del latino malandrinus.

Maldito: Término ya nombrado en la primera mitad del s.XIII. Del latín dicere "decir". DRAE 1734:

Aquel a quien han echado maldiciones. Maldición es imprecación con que se desea y pide que venga algún daño, mal o perjuicio a otro. Significa también perverso, malvado, de mala intención y dañadas costumbres. Se toma también por el condenado y castigado por la Justicia Divina. 

Malsín: Conocida en 1307, "delator", "que siembra discordia". Del hebreo malsín ("denunciador"), derivado de lasón (lengua, lenguaje). Hacia 1530 se conoce "malsinar" (acusar). No me cabe duda que la palabra tuvo origen en los muchos judíos hispanos que delataban a los que no pagaban impuestos y rentas al fisco, además era término hebreo. DRAE 1734:

El chismoso mal intencionado que solicita hacer o poner mal a otros.

Mamón: Conocido ya en 1490. Raíz ma-2 (madre), del latín mamma (mama, pecho, seno, ubre). En inglés se dice sucker. DRAE 1734:

Se llama por alusión la persona que en su trato y modo de proceder tiene cosas de niño.

Posteriormente tuvo el significado de "que mama mucho, o más tiempo del regular".


Marrano: En la acepción "cristiano nuevo", es de principios del XIII, es indudablemente aplicación figurada de "marrano" (cerdo, desde al menos 965), vituperio aplicado por sarcasmo, a los judíos y moros convertidos, a causa de la repugnancia que mostraban por la carne de este animal, prohibida por sus antiguas religiones. En el sentido de "cerdo" es palabra propia del castellano y el portugués (marrao) que a su vez procede del andalusí muharrám "declarado, prohibido, anatemizado", puesto que está prohibido el consumo de la carne de este animal a musulmanes y judíos. Como insulto común tiene el mismo significado que puerco, cochino, guarro y cerdo. Dice el DRAE 1729 sobre "cochino":

Metafóricamente se llama así la persona que es desaliñada, asquerosa o puerca.

Mendrugo: Nombrada en la segunda mitad del s.XIV, "pedazo de pan duro o desechado". Origen incierto, teniendo en cuenta que significa "holgazán", "hombre tosco", en varios dialectos del Norte y del Oeste, quizá empezó por significar "pordiosero", llamándose así el mendrugo por ser cosa de mendigos, pues el catalán dialectal mandró reune también los sentidos de "mendrugo" y "perezoso", "hombre de mala vida"; podría entonces estar por madrugo, derivado de mandria, alterado por influjo de mendigo. En el s.XIV tenía también el significado de "hombre necio y de cortos alcances". 

Mentecato: Nombrada ya en 1570, del latín mente captus (propiamente "cogido de la mente"). El origen latino de la palabra induce a pensar que era conocida desde mucho antes. DRAE 1734: "Loco, falto de juicio, privado de razón". Se llamaba "mentecatería" a las necedades propias del mentecato. Este insulto debió ser grave y origen de no pocos duelos desde el s.XVI.

Mezquino: Ya conocido en 950. Del árabe miskin "súbdito de palacio", con una comprensible evolución semántica hacia la pobreza y precariedad y, ya en romance, hacia la pobreza moral. DRAE 1734:

Pobre, necesitado y falto de lo necesario. Significa también miserable, apocado y escaso.

Mollis: Raíz mel-1 (suave). Palabra desconocida equivalente a "blando" o "afeminado". Una vez me comentó un canadiense que llaman "soft" (blando) en algunos lugares de su país a los afeminados.  Isidoro: porque deshonra con su cuerpo lánguido el vigor de su sexo, y porque se muestra blando como una mujer. 

Monstruo: Antes mostro, hacia 1250. Tomado del bajo latín monstruum, alteración del latín monstrum, propiamente "prodigio" (que parece ser derivado de monere "avisar", por la creencia en que los prodigios eran amonestaciones divinas). Así, llamamos "monstruo" a la persona mala, cruel y perversa; y también al individuo deforme, extremadamente feo, que contradice con su existencia el orden natural de la naturaleza. En ambos sentidos se utiliza desde el siglo XIV. DRAE 1734: "Por traslación se llama lo que es súmamente feo. Por extensión se toma por cualquier cosa excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea".



Mulcator: Insulto desconocido, una especie de adulador. Isidoro: Porque con zalameras palabras trata lisonjeramente de inclinar el sentimiento; es palabra derivada traslaticiamente de "mulsum" (vino mezclado con miel), que suele aliviar el dolor de boca o el estómago empachado.

Necio: Conocido desde al menos el s.XIII, tomado del latín nescius, derivado negativo de scire (saber). "Necedad" ya se empleaba en castellano hacia 1330 y proviene de nesciedad. Comenta el DRAE 1734: "Ignorante y que no sabe lo que podía y debía saber".



Obtuso: En latín obtunsus. Isidoro: muy embotado y tupido, como tundido por todas partes. Según el DRAE "torpe o falto de comprensión".

Orate: Hacia 1425. Del catalán orat, -ada, s.XIII. Éste es el equivalente del occitano aurat, del mozárabe aurato "silvestre" (aplicado a las plantas) y del portugués ourado "mareado, que siente vértigo". Derivado del latín aura "aire, viento", en el sentido de "aura malsana" y en el de "ligereza, inconstancia". En tierras catalanas las casas de orates o manicomios ya existían a finales del s.XIV, institución propagada desde ahí a Aragón (1425) y más tarde a Castilla, junto con el nombre. DRAE 1737: "La persona desbaratada, sin aliento ni juicio".

Pellax: Insulto desconocido en castellano. Equivalente a "engatusador". Isidoro: "deriva de pellicere (engatusar)".

Pelmazo: Desde comienzos s.XIII., "objeto compacto o pesado".  Raíz pak- (fijar, atar, asegurar). Probablemente derivado del griego pegma, "materia congelada o coagulada" (derivado de pegnymi "yo clavo, fijo, coagulo"). Parece procedente de pegmation, diminutivo griego de aquella palabra. Como insulto está atestiguado a comienzos del s.XIV. DRAE 1737: "Metafóricamente se llama el sujeto tardo o pesado en sus acciones".

Penoso: Del latín poena "pena" y éste del griego poiné "multa". Penoso es derivado ya conocido a comienzos del s.XIII. Inicialmente era adjetivo, no sabemos si se usó como insulto, pero al menos desde la edición DRAE 1737 hasta hoy día sí:

Lo que causa pena o cuesta gran dificultad o trabajo. Se llama también al presumido de lindo o de galán. Es del estilo familiar.

Perezoso: Del latín pigritia "pereza". Comenta Isidoro del piger: "como si dijéramos pedibus aeger (enfermo de pies), pues se muestra lento para caminar. Esta palabra, en razón de su empleo, comenzó a aplicarse también al estado anímico".

"Pigro" (1435) o "pigre" (1737) se han empleado también por cultismo. DRAE 1737:

Negligente, descuidado o flojo en hacer lo que debe o tiene precisión de hacer. Vale también tardo, lento o pesado en el movimiento y la acción. Se llama particularmente el que tiene dificultad en levantarse de la cama o asiento.

Pérfido: En latín perfidus. Raíz bheid- (persuadir), del latín fides. "Pérfido" significa propiamente "confianza o fe en exceso". Isidoro: así llamado porque es un falso y no guarda la palabra empeñada como si dijéramos "perdems fidens" (que pierde su fidelidad).


Perro: Ya conocido en 1136. Vocablo exclusivo del castellano, que en la Edad Media solo se emplea como término peyorativo y popular, frente a "can", vocablo noble y tradicional. DRAE 1737:

Metafóricamente se da este nombre por ignominia, afrenta y desprecio, especialmente a los moros o judíos. Figuradamente se toma por tenaz, firme y constante en alguna opinión o empresa.

Pícaro: La forma castellana es nombrada en 1545. De origen incierto. Es probable que pícaro y su antiguo sinónimo picaño, 1335, sean voces más o menos jergales, en sus orígenes, y derivado del verbo "picar", por los varios menesteres expresados por este verbo, que solían desempeñar los pícaros (pinche de cocina, picador de toros, etc.); lo cual se confirma por el hecho de que en el sentido de pinche de cocina "pícaro" ya aparece en 1525. Hubo influjo posterior del francés picard, que dio lugar a la creación del abstracto picardía, por alusión a esta provincia francesa, pero no hay pruebas convincentes de que este influjo determinara la creación del vocablo. DRAE 1737:

Bajo, ruin, doloso, falto de honra y verguenza. Covarrubias dice puede venir del nombre Pica,  porque en la guerra los vendían por esclavos, poniéndolos junto a una pica clavada en el suelo. Significa también astuto, taimado y que con arte y disimulación logra lo que desea. Picarón o picaronazo es aumentativo. Picarote es el pícaro redomado, cauteloso y astuto.

Y sobre la "picardía" comenta:


Picardía es acción baja, ruindad, vileza, engaño y maldad. Vale también bellaquería, astucia o disimulo en el decir o hacer alguna cosa. Se toma asimismo por acción deshonesta o impúdica. Se toma otras veces por la junta o gavilla de pícaros.



Pirata: En latín piratae. Término griego de peiratés, no atestiguado antes de Cicerón. Raíz per-3 (intentar, arriesgarse), con sufijo per-ya (prueba, tentativa, que ataca). Isidoro: Son salteadores marinos; se les da este nombre porque solían incendiar las naves que capturaban; y es que "pyr" significa fuego.

Puerco: Del latín porcus, ya conocido en el s.XI. Con este nombre se designó al cochino y se usó también como insulto. Véase "marrano". DRAE 1737:

Desaliñado, sucio y que no tiene limpieza. Traslaticiamente vale grosero, sin policia, cortesía ni crianza.



Pusilánime: De la raíz pou- (poco) y and- (respirar), o sea, de poco ánimo. Isidoro: Es lo contrario de magnánimo, estrecho de espíritu e incapaz de soportar tribulación alguna. Sobre él está escrito: "el pusilánime es profundamente necio".

Puta: Conocida en el s.XIII. Etimología incierta. Probablemente del mismo origen que el italiano anticuado putto, putta (muchacho/a); a saber del latín putus (niño). Derivado es "puto" (sodomita), conocido desde mediados del XV, anticuado solo en España. Acerca de "puta" dice el DRAE 1737:

La mujer ruin que se da a muchos. Covarrubias siente se pudo decir cuasi pútida, porque siempre esta escalentada y de mal olor.

Por último comenta una expresión popular: "Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija":

Refrán con que se nota a alguna familia o junta de gente, donde todos incurren en un mismo defecto. 

Rafez o Rahez: Del andalusí raxís "barato". Del mismo étimo con metanálisis y sustitución de sufijo romance parece ser el árabe "rafollada" (abundancia). Como insulto está documentado desde el s.XIV. DRAE 1737: "Bajo, humilde y abatido. Es voz anticuada".

Rapaz: Documentado como insulto en el s.XIII. Raíz rep- (arrebatar"). En la Edad Media significó además "muchacho de corta edad", "criado, lacayo", "arrebatador", por alusión a la rapacidad de los lacayos y de los sirvientes del ejército. DRAE 1737: "El que tiene inclinación o está enviciado en el robo, hurto o rapiña. Se llama también el muchacho pequeño de edad, la terminación femenina se dice rapaza".

Ramera: Conocido al menos desde 1490. Empezó siendo una prostituta disimulada que, fingiendo tener taberna, ponía ramo en su puerta. DRAE 1737:

La mujer que hace ganancia de su cuerpo, expuesta vilmente al público vicio de la sensualidad, por el interés. Ramería es el burdel de mujeres públicas, o el mismo vil y torpe ejercicio de ellas.

Rastrapaja, Rastrapajo: Palurdo que se arrastra. Persona miserable, que a la pobreza material une la espiritual. También se le llamó "rastrapies", por el andar cansino y vacilante de quien no tiene rumbo en la vida. Es el arrastraculos y rastracueros que anda un tanto sonado buscando el modo de llenar el vientre todos los días. Aparece en los Milagros de Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo, (primera mitad del siglo XIII) como término muy despectivo.

Renacuajo: Del latín rana. Se llama así al hombre pequeño, mal tallado y enfadoso; hombrecillo despreciable no ya por su escasa alzada, sino por su mal genio y peor intención. Se utilizaba como insulto a finales del siglo XIV, aunque se generalizó a finales del siglo XVI, utilizándose para tildar de tal, como en el caso de "mocoso", a adolescentes y muchachos que afectan actitudes de adulto, así como a gente de nula relevancia social.

Repugnante: Ya nombrado en 1440. Raíz peug- (punzar, golpear) del latín pugnus "puño", significa literalmente "luchar contra algo", y de aquí a "aversión o asco".

Ribaldo: Sujeto ruin y apicarado, violento y de vida licenciosa y poco clara; también se dice del hombre vil, chulo o matón de mancebía que vive de las mujeres. Es voz antigua en castellano. En cuanto a su etimología, deriva del francés antiguo ribaud, ribalt  "libertino, bribón, vagabundo", que a su vez deriva de la voz procedente del germano o alemán antiguo, riben con el valor semántico de "copular", de donde derivó a su vez el término ramera según algunos. El escudero del Libro del Caballero Zifar (principios del siglo XIV), se llamaba así, y había sido antes un bellaco parlanchín criado de un pescador; el término se documenta en esta primera novela de caballerías, en el siguiente contexto: "¡Ve tu vía, ribaldo loco! -dixo el hermitaño- ¿Cuidas fallar en todos los otros omes lo que fallas en mí, que te sufro en paçiençia quanto quieres dezir?".

Poco antes lo había utilizado el autor de la Gran conquista de Ultramar, c. el año 1300. A mediados de aquel siglo, Juan Ruiz, en su Libro de Buen Amor, da al término valor semántico de ignorante y bribón. DRAE 1803: "Pícaro, bellaco".


Rijoso: Del latín rixosus, procedente a su vez de rixa (riña). Isidoro: "Se le llama así del rictus que ofrece la boca del perro; siempre está dispuesto a contradecir, disfruta con los altercados  y provoca al contendiente". 

Rudo: Tomado del latín rudis "grosero, burdo", propiamente "que está en bruto, no trabajado" Conocida en castellano desde al menos 1335, al igual que "rudeza".  DRAE 1737:


Se toma por el que tiene dificultad grande en sus potencias, para percibir, aprender o explicar lo que estudia o enseña. 

Rufián: S.XIV o XV. Vocablo común a las principales lenguas romances, muy antiguo en Italia (ruffiano, s.XIII) y sur de Francia (1243), y quizá nacido en el primero de estos países. De origen incierto. Tal vez procedente del latín rufus "pelirrojo", sea por la prevención vulgar que existe contra la gente de este color, o por la costumbre de las meretrices romanas de adornarse con pelucas rubias. Como rufián propiamente es el hombre que vive de las prostitutas, un rufulanus (que habría dado normalmente ruffiano en Italia), deriva de rufula "rubiecita", y luego "meretriz", es posible, aunque doblemente hipotético, y cabe imaginar otros modos de formación.

Ruin: Roin en 1335, hermano del portugués ruim y el catalán roí o roín; lo primitivo sería ruino "ruinoso, echado a perder" (derivado de ruina), que pasaría a ruin en apócope proclítica (ruin, camino, etc.) y de ahí se generalizaría esta forma en el masculino y en el femenino. DRAE 1737:

El hombre vil de pocas obligaciones, malas costumbres y procedimientos. Aplícase también a las mismas costumbres o cosas malas.

Sabandija: Comienzos s.XV. Probablemente voz prerromana, emparentada con el nombre vasco de la lagartija (sagundilea, 1562, sugandilla, suangilla, sanguandilla), pues sabandija todavía es el nombre especial de este animalito en Castilla y en otros dialectos españoles. Una forma protohispánica seuandilia pudo dar conjuntamente la forma castellana, las formas vascas y la portuguesa sevandilha. Que esta palabra resulte de una combinación vasca antigua seguandelea, metátesis de sugeandere-a "la muchacha de la culebra", aunque no enteramente seguro, es probable, sobre todo en vista de las formas dialectales vascas suge-kandera, -kandela, "lagartija".

Se dice en sentido figurado, teniendo en mente al reptil pequeño, o al insecto repugnante y molesto. Persona despreciable y dañina. DRAE 1739: "Por traslación significa la persona pequeña o despreciable, por su forma, acciones o estado".

Sandio: Hacia 1630. Es deformación del antiguo sandío, s.XII, todavía acentuado así en el s.XVI y comienzos del XVII. En portugués sandeu. En ambos idiomas significaba "idiota", "loco". Origen incierto; probablemente de la frase sancte deus "santo Dios", que pronunciada al principio como exclamación de piedad ante el pobre imbécil, acabó por aplicarse a este mismo. En castellano conservó la acentuación latina y arcaica del nombre de Dios, hasta que quedó anticuado en el XVI; después, al restaurarlo Cervantes en la jerga caballeresca del Quijote, fue mal pronunciado sándio (según el modelo de los adjetivos relacionados, necio, zafio y sabio). Sandez, 1251, deriva de la forma arcaica sandeo, de donde sandeez, sandez. Otra posibilidad es que proceda del sintagma latino: sine Deus, pues el sandio es tan idiota que parece haber sido dejado de la mano de Dios.

Fue palabra popular en la Edad Media, de uso tan extendido entonces como hoy lo está la voz "imbécil". Juan Rodríguez del Padrón, en su novelita sentimental Siervo libre de amor, utiliza el término (primer tercio del siglo XV) con el valor semántico de "necio, simplón". Su uso como insulto en castellano se remonta al siglo XII. La empleó Gonzalo de Berceo en su obra Milagros de Nuestra Señora, donde escribe "sandío", con acento que deshacía el diptongo: Respondió el cristiano, díssoli al judío: entiendo que me tienes por loco e sandío, que non traio consejo, e ando en radío... 


DRAE 1739: "Loco, necio o simple. Es voz de poco uso".


Scaevus: Insulto desconocido. Isidoro: "siniestro y perverso, derivado de skaiós; es el hombre de espíritu depravado y cruel". Parece el nombre medieval para "sicópata".

Scelorosus: Palabra desconocida que viene a significar "criminal terrible". Isidoro:

Lleno de crímenes; así como a un lugar lleno de piedras lo llamamos pedregoso ("lapidosus"), y si está lleno de arena, arenoso. De todas formas scelorosus es mucho más que criminal.

Sicario: En latín sicarius, procedente de la "sica", arma empleada por los asesinos en época romana, la palabra no es aceptada por el DRAE hasta el s.XIX.  Isidoro: 

Se le llama así porque va provisto de armas para perpetrar un crimen. La sica, procedente de segar (cortar), es un gladio.

Sodomita: Hacia 1495. Tomado del latín sodomita "habitante de Sodoma", voz que en la Edad Media tomó el significado actual, por alusión a los vicios de que se acusaba a los pobladores de esta ciudad bíblica. DRAE 1739: "La persona que comete concúbito con otra del mismo sexo o en vaso indebido". 

Soez: Ya conocido en 1437. Teniendo en cuenta que la grafía antigua es sohez y que es palabra tardía, quizá sea una modificación del antiguo sinónimo rehez (variante de rahez, ss. XIII-XV; procedente del árabe rahis "barato"). Interpretado éste popularmente como un intensivo de la hez "lo más vil, la inmundicia", se formaría sohez para expresar un mayor grado de abyección. Anticuado ya en el s.XVI, como propio del estilo de los libros de caballerías, soez volvió a entrar en circulación gracias al Quijote, en calidad de palabra literaria, que algunos, sólo desde el siglo XIX, han empleado incorrectamente con el sentido de "sucio" u "obsceno".  Sohez es según el DRAE 1739: "Bajo, infame y la hez de la República o lo que es despreciable enteramente por de ningún valor o estima".


Temulentus: Insulto desconocido, equivalente a "borracho". Isidoro: "se le denomina así por el vino puro (tementum)". Véase "borracho".



Torpe: Latín turpis. Raíz ster-1 (tieso, rígido), del latín torpeo (estar entumecido, aterido). Isidoro: porque es deforme y se mueve con torpeza.

Torticero: Persona o cosa injusta y desarreglada, que no se aviene a razones ni sigue las reglas; es antónimo de justiciero o derechero. En el libro de Las Siete Partidas, de Alfonso X (mediados del siglo XIII), equivale a "soberbioso", sujeto que va contra las leyes y fueros del lugar, o tuerce su sentido, queriendo en todo salir airoso contra derecho. García de Castrojeriz, escribe en su Regimiento de Principes (primera mitad del siglo XIV), a modo de consejo: "Non conviene a los reyes de ser peleadores nin torticeros...". Coetáneamente, el anónimo autor del Libro del Caballero Zifar, primera novela de caballerías castellana, utiliza así el término: "E por esto dixieron que quatro cosas están mal a quatro personas: la una es ser el rey escaso a los que le sirven; la segunda ser el alcalle tortizero...".

Fue palabra muy ofensiva e insultante, que requería satisfacción; tildar a alguien de torticero era afirmar de él que obraba contra derecho y razón, se levantaba contra las leyes y no atendía a la justicia del rey o señor natural en el caso del villano. Hoy es voz anticuada, aunque los políticos la han rehabilitado, y se escucha en los medios de comunicación por esa razón. DRAE 1739: "Injusto o que no se arregla a las leyes y razón. Es voz anticuada". 


Traidor: Raíz do- (dar), del latín traditio, onis-, derivado de tradere "entregar". Ya conocido a comienzos del XIII. DRAE 1739:

El que falta a la lealtad o fe jurada, a su príncipe o soberano, o a la confianza debida a la amistad. Por extensión se aplica a los irracionales, que faltan a la obediencia, enseñanza o lealtad debida a sus dueños como caballo traidor o perro traidor. Aleve o falso que no corresponde a la ley o fe que debe tener o guardar. Aplícase a los ojos, que indican malas inclinaciones en sus dueños.

Truhán: Conocida desde comienzos del s.XIII. Del francés truand (bribón, desde 1100). Raíz terd-1 (frotar, girar), palabra que proviene del céltico trugantos y de aquí el francés antiguo truand (mendigo). En el DRAE 1739:

El que con acciones y palabras placenteras y burlescas entiende en divertir  y causar risa en los circunstantes.

Ufano: Extraído del antiguo ufana "ufanía", hacia 1290, occitano ufana, s.XII, "jactancia, vanidad", "pompa, ostentación"; catalán ufana, s.XIII. "ídem y "lozanía, frondosidad". Origen incierto; probablemente germánico y relacionado con el gótico ufjo "abundancia, exceso" (acusativo ufjon). Lo probable es que existiera en gótico un abstracto femenino ufains "ufana", de la misma raíz que ufjo, y de aquél vendría ufana regularmente. En castellano donde el vocablo es mucho menos popular y frecuente, es probable que se tomara de la lengua occitana, donde solo existe el abstracto ufana y muchos derivados suyos; el adjetivo ufano, sin modelo en aquella lengua, debió de crearse en castellano según el modelo del más arraigado lozano.

Persona envanecida, presuntuosa y soberbia, que mira a otros por encima del hombro, creyéndose muy especial y distinta. Equivale a engreído, sin llegar a la arrogancia; sujeto contento consigo mismo, que se ve mejor de lo que ve a los que le rodean. Es voz usada en la Edad Media para calificar a quien se paga en exceso de sí mismo, y tiene a los demás en menos. El término fue perdiendo carga negativa, hasta convertirse en el siglo XVII en término para el halago más que insultar. Sin embargo, el sustantivo "ufanía" seguía teniendo el valor peyorativo de presunción, jactancia, vanidad. DRAE 1739: "Desvanecido, presuntuoso, arrogante o engreído".

Vil: Desde comienzos del s.XIII en castellano. Del latín vilis, propiamente "barato, sin valor".  Comenta Isidoro sobre vilis: "deriva de villa; que no tiene urbanidad alguna". Esta palabra está relacionada con "villano" en el sentido de "clan de baja cuna".  Véase "villano" y "despreciado".

Villano: La raíz es weik- (clan), del latín villa "finca rústica", "casa de campo". En castellano desde al menos el año 1074, del latín vulgar villanus (habitante de una casa de campo o villa, labriego), y luego "el no hidalgo, el hombre bajo". "Villanía" se conocía a comienzos del s.XIII, fecha que parece indicar el origen del significado ofensivo actual. "Villancico" (hacia 1605) designó primero al labriego mismo, abreviándose luego el nombre "copla de villancico" hasta designar la copla. DRAE 1739:

Rústico o descortés. Dícese también de las accciones. Significa también ruin, indigno o indecoroso. 

Vulgo: Nombrado en castellano en el segundo cuarto del s.XV. Tomado del latín vulgus "la muchedumbre, el vulgo". Derivados: vulgacho (despectivo de vulgo) y vulgar.  DRAE 1739:

El común de la gente popular o la plebe. Se toma también por el común modo de discurrir u opinar de la gente baja o que sabe poco. 

Zafio: Hacia 1495. Probablemente semitraducción y abreviación del andalusí falláh sáfi "mero labrador". Para el DRAE 1739: "Tosco, inculto, ignorante o falto de doctrina".

Zote: No se trata de insulto fuerte, ya que su valor semántico equivale al de torpe, ignorante y necio; persona a quien cuesta mucho entender las cosas. El zote no es tonto, sólo tardo en el aprendizaje. Es palabra común a todas las lenguas románicas, que la tomaron del bajo latín sottus, a su vez enraizado en la voz clásica stultus = necio. En castellano "çote" aparece en un cancionero de coplas tradicionales de mediados del siglo XV.

Cervantes emplea esta palabra con el valor de "simplón", en su comedia Pedro de Urdemalas, donde le antepone el tratamiento de respeto: "Señor zote", para resaltar, ridiculizándola, la condición del sujeto en cuestión. En el siglo XIX, Hartzenbusch, da el siguiente contenido al término: "Es en su porte, modesto el hombre sabio, y altivo el zote". DRAE 1739: "Ignorante, torpe y muy tardo en aprender".